Categoría: Mundo Editorial

La importancia de entregar a la editorial un manuscrito (casi) sin errores

Errores: ortográficos, de puntuación, de estilo, erratas… Es prácticamente imposible encontrar un libro sin alguno, o varios, de estos errores. A pesar que el autor/a no cometa faltas de ortografía, ni de puntuación, etc. y que haya un buen personal corrector en la editorial, siempre hay erratas que se escapan, somos humanos, no máquinas. Y por lo tanto, es completamente normal que cometamos, o se nos pase, algún fallo. Pero aún así, debemos procurar que éstos sean los menos posibles.

En ACEN Editorial recibimos unos cuantos manuscritos cada día. Como es comprensible, no los podemos publicar todos. Además que esto sería imposible, pues no podemos publicar 1000 libros al año, algunos no tienen calidad suficiente, otros su historia o sus versos carecen de atractivo. Pero ¿qué suele pasar cuando un manuscrito tiene algo interesante pero está lleno de errores? Que se descarta. Pues si la persona que lo ha escrito no ha cuidado este aspecto, probablemente tampoco le habrá preocupado mucho el resto.

Si el equipo que ha de valorar el manuscrito, se encuentra con, por ejemplo, 4 obras para valorar en un día, y en una de ellas en la primera página detecta 3-4 errores (del tipo que sea) ¿Qué pensáis que hará? Efectivamente, la descartará. Además, que con toda probabilidad, al distraerle estos errores de la lectura, no se habrá podido centrar en la historia, pues éstos habrán desviado su atención de ella y quizá no podrá ver su posible calidad. Una pena.

Por otro lado, si al final, a pesar de estos 3-4 errores de media por página, la persona que valora puede ver más allá y la editorial acepta publicar la obra, se tendrán que corregir. Aquí ya no entro en quién debe asumir la corrección. Esto depende de la editorial. Pero lo que sí que quiero señalar es que no es igual limpiar una playa tras la noche de San Juan, que una mañana normal.

Es decir, seguro que el día después de la fiesta recojo muchísimos desechos, sí. Pero también con toda probabilidad me deje colillas, envoltorios de chicle o incluso un trozo de vidrio. Con lo peligroso que es. Y diré, sí me he dejado cosas, pero no sabes la enorme cantidad que he recogido, lo que ha hecho que no viera lo más pequeño. En cambio, un día normal, es más fácil que vea la colilla, el pequeño papel, o el trozo de vidrio ¿Verdad? Pues lo mismo le sucede a una persona que corrige un escrito con muchos errores, frente a otro escrito que prácticamente no tiene. En este último es mucho más sencillo detectar esos pequeños errores que siempre quedan.

Hay autores/as que cuando te entregan el manuscrito te dicen: Por favor no os fijéis en los errores, valorarme la historia. Es muy complicado. Repito, alguien que no cuida este aspecto de su obra, casi seguro que no cuida el resto.

Un consejo: tenéis en el Word una herramienta que es el corrector ortográfico. No es infalible, por supuesto, pero ayuda mucho. A veces, sólo pasando este corrector hemos corregido, sin exagerar, 7 u 8 erratas por página de un manuscrito recibido. Esto nos indica que habrá muchos más errores seguramente, pues el corrector no lo detecta todo ni mucho menos. No cuesta nada pasarlo, o tenerlo encendido mientras escribes. Te será muy útil y te detectará bastantes erratas. No todas, repito, y a veces se equivoca, por eso has de estar pendiente de lo que te va señalando. Tener un diccionario al lado o consultar la RAE, nunca está de más.

Otro consejo: si sabes que comentes bastantes errores, por lo que sea, y no te ves capaz de corregirlos, para eso están los amigos. Pídele a uno de ellos que te eche una mano y te corrija el texto. Y de paso, que te dé su sincera opinión. A falta de amistades, hay personas que se dedican a la corrección profesionalmente. Este dinero estará muy empleado si de verdad sueñas con ver publicado tu libro.

Y por último: no hay nada como leer mucho y a muchos para mejorar tu forma de escribir y cometer menos errores.

Espero que te haya sido de utilidad este artículo. Cualquier duda o sugerencia, puedes dejarme un comentario. Te lo responderé encantada.

 

Marta Senent Ramos
Me podría definir como Editora, escritora, emprendedora o incluso como investigadora especializada en temas de género, arte y diversidad funcional. Pero creo que prefiero hacerlo como entusiasta de la vida y apasionada por el mundo de la literatura. Mi lema en la vida es como dice Albert Espinosa: Si crees en los sueños, ellos se crearán.

MARTA SENENT RAMOS

 

¿Quieres leer mi libro?

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Cómo distribuir tu obra y no morir en el intento

Abrir el buzón y encontrarte con ese “hijo” del que todo escritor habla cuando lo ve por primera vez. Qué guapo, qué orgulloso estoy de él. Felicidad absoluta.

Pero, ¿y ahora qué? Muchas editoriales distribuyen el libro publicado por diferentes vías: página web de la editorial, páginas de venta de libros electrónicos y con un poco de suerte, en librerías. Y a no ser que salgas en la televisión donde se venda a bombo y platillo tu obra de arte, quien te conoce es tu familia, tus amigos y algún ávido lector que navegue y le llame la atención el argumento de tu libro. Nadie más.

Bien, tengo el libro publicado, está colgado en la red y convive en alguna estantería de librería con Premios Nobel y hasta con Planetas. ¡Qué nivel!
¿Cómo hago para llegar a oídos de la gente? Seamos sinceros, tu libro pasa desapercibido mientras esté al lado de Vargas Llosa y será enterrado por montañas y montañas de nuevos libros en ese centro comercial.
Aparte de la publicidad y esmero en distribuir el libro a través de la editorial, el autor, más si es publicado por editorial pequeña, debe trabajar la publicidad. Y hay muchas formas que, escuchad bien, ¡funcionan!
Lo primero es hacerlo circular por las redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram: ¡TODO!
Y no de cualquier manera, surte más efecto la originalidad y dotar de un halo de misterio a lo que se pone que acribillar a tus 300 amigos cada minuto posteando que has sacado el mejor libro del mundo.
Una buena manera es ir por partes, dar fechas para presentar cómo se titulará el libro, esto augura expectación entre tus contactos. También funciona indicar otra fecha cercana para presentar en sociedad la portada, es decir, hacer partícipe al receptor.

Tiene muy buena acogida realizar sorteos entre tus contactos. Por ejemplo a través de concursos vía Facebook. Que tus contactos compartan con un hastag tu novela, compartiendo una foto que suban con tus anteriores libros, etc. Todo vale. Quien haga esto entra en el gran sorteo de una obra firmada por el autor. Hay infinitas formas y esto hace que tu libro sea difundido por las redes. Nunca sabes a quién le puede llegar. Te sorprenderá.

Conveniente es también crear un blog literario donde hables de tus libros y demás cuestiones literarias. Al igual que crear una página web propia; las hay gratuitas y con un poco de tiempo tendrás un medio donde publicitar tus obras, tus manuscritos y toda la agenda literaria. (Páginas como wix.com son muy recomendables)

Ni qué decir tiene que presentarte a certámenes literarios y ganarlos es un buen trampolín para ampliar tu círculo literario y que tu obra sea conocida en otros ámbitos. Y aunque parezca imposible, con ahínco no es tan difícil. Atrévete y no pierdas la esperanza nunca. Tu currículum crecerá.

Y luego quedan las presentaciones, ellas son un buen foro para promover tu obra e igualmente no siempre solo acuden familiares y amigos. Va gente que jamás has visto y eso hace especial ilusión. Presentaciones en tu ciudad y con suerte en otra ciudad del país que organice tu editorial. (para esto ver entradas del blog anteriores donde hablamos de las presentaciones)
No olvidemos que a veces tenemos que ser pesados en librerías familiares para que “adopten” a tu retoño y lo vendan junto al resto de autores. Convencer de que nuestro libro tiene un no sé qué que se hará venderlo muy bien. También funciona y el no ya lo tenemos.

Lo dicho, si quieres mover tu libro tiene que innovar, moverte y sobre todo circular por internet. Cuanto más original y cuanto más partícipe haces al receptor, mejor. Y ante la duda siempre apóyate en tu editora, te ayudarán a moverlo.
Ante todo, jamás pierdas los nervios y la esperanza de que tu obra sea reconocida y puedas dedicarte plenamente a esta profesión tan especial. Sigamos las palabras de Cela y recordemos lo que nos decía: “El que resiste, gana”.

Naci un otoño del 82 mientras Isabel Allende lanzaba su primera novela y las hojas amarilleaban en Madrid.
Treinta y un años después se editó la mía: “Parecían sombras”. Desde entonces escribo todo lo que se me ocurre: poesía, más novelas, microrrelatos…
Mi cita favorita viene de otro escritor: “El que resiste, gana”.
Mientras tanto vivo y soy feliz.

ÁNGEL M. CASTILLO DE LAS PEÑAS

 

¿Cómo presento mi libro?

¡Buenas noticias! La editorial te acaba de decir que ya ha enviado tu libro a imprenta, que la labor de edición ha terminado. Qué bien. Y… ¿Cuál es el siguiente paso? La presentación. ¡Horror! Nunca has presentado nada, ni mucho menos has hablado en público ¿En qué consiste la presentación de un libro? ¿Qué digo? ¿Qué hago?

Estas son preguntas habituales que me hacen los autores/as de ACEN (la mayoría de ellos noveles) cuando les digo la fecha de la presentación, o ésta se acerca. Así que basándome en mi experiencia de unas 200 presentaciones que he hecho a lo largo de estos 7 años como directora de la editorial ACEN, te voy a dar unas pautas sobre cómo hacer la presentación de tu libro y que no cunda el pánico.

-En primer lugar remarcar que cada presentación es diferente y puede caber todo lo que puedas imaginar. Recuerdo una presentación donde entraron unos bandoleros y secuestraron el libro que se presentaba, en otra había una banda de música, en otra el autor interpretó varias canciones acompañado de un guitarrista, en otra se hizo un sorteo de regalos… Quiero decir, que la presentación puede ser todo lo original que quieras, y puedes meter cuantos elementos desees.

Pero vayamos a una presentación normalita, es decir, sin efectos especiales, ni nada de eso:

-Lo primero que debes de tener presente (si no eres alguien conocido), es que a tu presentación va a ir quien tú invites (más algún curioso que pilles por la librería), nadie más, tenlo claro (ya sé que suena mal, pero es la verdad). Y tú dirás, “hombre, pero para eso está la publicidad, la radio, la tele, la prensa, las redes, empapelar todo con posters…”. Sí, tienes razón. Pero te pregunto ¿Si ves anunciado (donde sea) “Manuel Martínez presenta su novela el llanto del pájaro”, irías? Si no lo conoces, 99% seguro que no. Pues lo mismo sucederá al anunciar tu presentación. No obstante, debes utilizar, y la editorial también, todos estos medios para que tu gente se entere que presentas tu libro. E incluso pídeles que lleven a sus amistades o compartan la información. Nunca se sabe, hay que hacer ruido. Pero no te sorprendas si al final sólo van tus cuatro conocidos.

-Una vez en la presentación ¿Qué se hace? Normalmente, una vez sentados (o de pie, según el escenario), primero habla el editor/a para abrir el acto, dar la bienvenida al público y agradecerte tu confianza depositada en la editorial para publicar tu libro (unos 2 minutos). Luego, es interesante que alguna amistad tuya que te conozca hable sobre ti, sobre tu libro, que cuente lo buena gente que eres, lo mucho que le ha gustado el libro… todo eso (5 minutos máximo).

-Y por último hablas tú. Pero… ¿Qué dices? Vamos a ver… Antes de nada, agradece al público su asistencia, a tu amigo/a sus palabras, y al editor/a la confianza que ha puesto en ti y tu libro, que ya sabes lo difícil que es que una editorial apueste por un autor/a novel, y todo eso (debes quedar bien). Una vez hecho esto, con lo que romperás el hielo y te arrancarás a hablar, cuéntale al público cómo empezaste a escribir el libro, qué te motivó, alguna anécdota graciosa… Desvélales algo del libro, pero no mucho, algo que les deje intrigados y que haga que quieran leerlo. No te pases de los 10 minutos. La gente no ha venido a un coloquio ni a una conferencia (si lo deseas, puedes hacer una más adelante). El público quiere algo rapidito. Pues lo que de verdad quiere es saludarte, darte la enhorabuena, que les firmes el libro, e incluso luego charlar con personas que se han encontrado allí en la presentación.

-Para terminar el acto, el editor/a mirará si alguien tiene alguna pregunta que hacerte, de no ser así, se pasará a la firma del libro. Si hay preguntas, procura que no se alargue mucho el acto. Si ves que no cesan, o una se convierte en un debate, di que estarás encantado/a de continuar luego mientras tomáis algo. Si no, al hacerse largo, puede que alguien tenga prisa y se vaya sin que le firmes el libro (o ni te lo compre).

Bueno, esto es a grosso modo lo que debes saber sobre cómo se hace una presentación de un libro. Pero recuerda que cada presentación, como cada libro y cada autor/a, es única y especial. Por ello, no te debes ceñir al patrón que he descrito aquí, puedes añadir, quitar, o modificar lo que quieras. Cuanto más original sea, más se acordarán de ella y del libro, el cual tendrán muchas más ganas de empezar a leer.

En próximos posts hablaremos sobre otros aspectos de la presentación, sobre qué día de la semana es el mejor, en qué fechas, el lugar, si poner o no refrigerio… que también son importantes a la hora de organizar la presentación de un libro.

Espero que te haya sido de utilidad esta información y que la presentación de tu libro vaya genial.

Marta Senent Ramos
Me podría definir como Editora, escritora, emprendedora o incluso como investigadora especializada en temas de género, arte y diversidad funcional. Pero creo que prefiero hacerlo como entusiasta de la vida y apasionada por el mundo de la literatura. Mi lema en la vida es como dice Albert Espinosa: Si crees en los sueños, ellos se crearán.

MARTA SENENT RAMOS

¿Por qué los libros son tan caros?

¿Por qué los libros son tan caros? Esta fue la pregunta que me hicieron durante la presentación de un libro (el libro que se presentaba costaba 12€). Y seguramente, es una pregunta que, si me la hizo esta persona, quizás se la plantee más gente. Así que voy a responderla.

Para empezar, te formulo una pregunta ¿te parece caro un menú de 12€/15€ del que, aunque hayas disfrutado, a la hora de la cena vuelves a tener hambre? No, ¿Verdad? Y ¿Por qué un libro del que puedes disfrutar, tanto tú como los tuyos, cuantas veces queráis te parece caro pagar 12€/15€?

Cuando vas a una librería y miras los precios de los libros, quizás dices: jo, ¡qué caros! Pero esos 12€ (que vamos a poner como ejemplo) ¿Sabes dónde van y cuánta gente “come” de ellos? Te lo resumo brevemente:

En primer lugar un 30% (3,6€ de los 12€) del P.V.P del libro se lo queda la librería (como cualquier otra tienda las librerías también se quedan un porcentaje de las ventas), y si son grandes o reconocidas librerías incluso pueden quedarse el 40%. Otro 30% es lo que cuesta imprimirlo (aquí se ha de tener en cuenta que cuando más grande es la tirada, menor es el coste del libro. Por ello, las grandes editoriales pueden permitirse bajar el precio de algunos de sus libros). Los derechos de autor son un 10% (algunas editoriales ofrecen menos, pero sinceramente creo que un 10% es lo mínimo que se ha de llevar el autor/a por su trabajo). Y por último, la editorial se queda con otro 30%.

Vamos con ese 30% que se queda la editorial, que es la parte que le toca a ACEN (más del doble que lo que se lleva el autor/a).¡Un 30%! Pero si la editorial total no hace nada. No escribe el libro, no lo imprime, no lo vende… Entonces, ¿qué hace la editorial?* Te lo voy a explicar:

Lo primero que hace la editorial es valorar el manuscrito. Para ello lo ha de leer, ha de sopesar si tiene calidad, si tiene posibilidades de mercado… Una vez hecho esto (que lleva su tiempo), se ha entrevistar con el autor/a y ver si éste también quiere publicar con la editorial (quizás tenga otras ofertas, o no le guste cómo trabaja tu editorial). En el caso que diga que sí, la editorial empezará con el proceso de edición: corrección del texto, maquetación, diseño… (todo ello conlleva un coste que asume la editorial, de lo contrarío no sería edición, sino coedición o autoedción, pincha aquí para saber la diferencia entre las tres modalidades). Una vez listas y aprobadas las galeradas, tanto por la editorial como por el autor/a, se envía a imprenta, pagándole la editorial a ésta su 30% correspondiente. Cuando se reciben los libros en la editorial, ésta regala 5 ejemplares al autor/a, y envía 3 más para el Depósito legal. Luego, organizará la presentación/es y distribuirá los libros para su venta. Por último, facturará los libros vendidos a las librerías (quedándose éstas su 30%) y pagará su 10% al autor.

Pero, ¿qué sucede con los libros que no se venden? Imprenta ya ha cobrado su 30%, y no le puedes devolver los libros no vendidos, claro. La librería ya se ha llevado su 30% por los vendidos y te ha devuelto los que le han sobrado. El autor/a ha cobrado su 10% por los vendidos. ¿Quién asume estas pérdidas? Exacto: la editorial.

En resumen, los 12€ (como ejemplo) son a repartir entre imprenta (papel, tinta, maquinaría, averías de éstas, local, coste del personal), librerías (recursos humanos, gastos del local), editorial (editor, corrector, diseñador, maquetador, ISBN, DL, local, pérdidas de libros que no se venden, gastos de envío…) y autor/a.

Explicado todo esto, ¿todavía te parece caro un libro por 12€/15€ que si quieres es para toda la vida?

*En este artículo nos referimos a editoriales pequeñas, como lo es ACEN.

Marta Senent Ramos
Me podría definir como Editora, escritora, emprendedora o incluso como investigadora especializada en temas de género, arte y diversidad funcional. Pero creo que prefiero hacerlo como entusiasta de la vida y apasionada por el mundo de la literatura. Mi lema en la vida es como dice Albert Espinosa: Si crees en los sueños, ellos se crearán.

MARTA SENENT RAMOS

Cómo escribir una obra maestra

Cuando terminas de escribir tu libro posiblemente te ocurran dos cosas: que crees haber escrito una obra maestra, o por el contrario, comienzas a pensar que lo que has escrito es una auténtica y genuina mierda que nadie va a querer leer.
Normalmente no será ni una cosa ni otra.
Las grandes obras maestras se caracterizan por varios detalles sin importancia que son comunes a todas y que sus autores han tenido la valentía o la capacidad de mostrar y que han convertido sus obras en clásicas, en inmortales, en obras maestras de la literatura.

Vamos a analizarlo:
En principio la obra tiene que tener originalidad. Tenemos que ser conscientes de que lo que vamos a contar y la forma en que lo vamos a contar es original y genuina. Por ejemplo El tambor de hojalata de Gunter Grass o la Metamorfosis de Kafka han sido originales ya no solo por la historia que cuentan sino además por un lenguaje característico muy concreto. La forma de escribir de Grass, la ironía, la invención de palabras que describen perfectamente a las personas o la forma en que Kafka convierte una metáfora en novela, son simplemente magistrales.
Hay que tener cierta voluntad artística, sin duda. Escribas como escribas tienes que tener en mente querer crear una obra de arte en la que el lenguaje no es una finalidad en sí mismo aunque esté perfectamente cuidado o no… es el fondo lo que importa, lo que vas a contar y dependiendo de qué quieras contar el lenguaje ha de ser acorde a ello.
También hay que tener en cuenta nuestra intención comunicativa. Qué queremos contar. Alguien dijo que para escribir un libro basta con tener algo que decir y hacerlo, el resto, las dotes lingüísticas, el estilo, la narrativa, los recursos poéticos son las armas que tenemos a nuestro alcance y que nos van a ayudar en el empeño de contar aquello que nos interesa. De nuevo, volvemos al fondo, sin quedarnos puramente en lo estético.
Tu libro ha de tener un mundo propio, ha de ser un lugar donde los personajes y la historia convivan y donde se cree ese mensaje interno de la obra. No importa si estás escribiendo novela histórica, ciencia ficción, novela negra o una de vampiros, todo eso formaría parte de un fondo en el cual deben moverse los personajes y el argumento y quizá determine el cómo escribir, pero sin perder el espacio personal de tu historia y sin dejar que la generalidad de unos hechos nos impida profundizar en lo que estamos contando y que solo va a incumbir a los personajes de tu narración.
Hemos hablado del fondo, pero también hay que cuidar la forma, el mensaje que quieras dar determinará qué tipo de personajes y en qué lugar se mueven, por lo tanto también la forma en que te has de expresar. Sería incongruente que un personaje actual hablara y pensara como hablaban los personajes del siglo de oro o viceversa, por tanto, tu libro debe adecuarse siempre al momento y utilizar el lenguaje adecuado para él. Un ejemplo claro de utilización del lenguaje es Muñoz Molina, leer un libro suyo es viajar en el tiempo tan solo por las palabras con las que se expresa.
Obviamente, cuando uno se sienta a escribir, puede que no se plantee hacer una obra maestra, pero siempre hay que plantearnos para qué queremos escribir, qué vamos a contar, qué podemos aportar.
Si escribimos novela, dar un mensaje se puede ir diluyendo a medida que avanza la narración con lo cual tenemos que tener siempre presente lo que de verdad queremos narrar, trazarnos una especie de camino mental hacia la obtención de una meta y no desperdigarnos entre los párrafos, y así, aunque nuestros personajes cobren vida propia, irán a dónde nosotros nos hemos propuesto que vayan y contarán lo que de verdad queremos contar.
Por coherencia personal, aunque pretendamos simplemente contar cosas, sin sentirnos en la necesidad de crear grandes obras, tenemos que buscar la calidad; hay que estudiar, aprender, mejorar, utilizar todas las técnicas a nuestro alcance, corregir los textos, mejorarlos, ser críticos con ellos, cuidarlos, aceptar consejos, no cansarnos nunca de observar ni de leer las grandes obras de la literatura, tratar de hacer que ese viaje sea lo más agradable y ameno para el lector, que le guste lo que escribimos aunque no pretendamos tener un fondo inexpugnable ¿verdad? Pero sí vamos a ofrecer calidad literaria suficiente como para que nuestro libro sea un buen libro, para que guste, para que se lo pasen bien leyéndonos.
La técnica narrativa se aprende y por tanto, aunque no tengamos el talento de los grandes maestros y el fondo necesario que toda gran obra ha de tener, no tenemos porqué escribir mal, al contrario, podemos escribir muy bien, ser leídos y que nuestros libros gusten y se vendan.
A lo mejor no queremos decir nada, queremos simplemente distraer, divertir al lector, nos gusta divertirnos a nosotros también, plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, pero a eso no se le llama escritor, eso es grafomanía, y oye, también es completamente legítimo, ahora eso sí, no será nunca una obra maestra.
En ese caso, posiblemente, obtengas respuesta a la cuestión con la que comenzaba en artículo.

 

Nina Peña Pitarch
Nací en Castellón, en 1970. En 2016 publiqué mi primera novela “¿Cómo que a qué huelen las nubes?” un libro divertido y feminista sobre mujeres de hoy.
Desde entonces he publicado varias cosillas en Amazon y colaboro con diferentes medios.
Con “Rosa de los vientos”, mi segunda novela, me adentro en la intimidad de las escritoras noveles; en los miedos, sueños, esperanzas y en la superación constante que toda creación conlleva.
Con mi trabajo trato de afianzarme  dentro del panorama nacional junto a toda una nueva generación de escritores independientes que luchamos por ser leídos.

NINA PEÑA PITARCH

Soy Escritor, con Mayúsculas.

La controversia de las mayúsculas a debate. ¿Sabemos realmente qué palabras pueden o deben ir en mayúscula y cuáles no?
Cuando somos escritores nos preocupamos más por transmitir que por corregir. Nos emocionamos imaginando, convirtiendo y viendo como las letras avanzan a través del teclado. No nos fijamos en las comas, ni los puntos; a veces, incluso, ni en los acentos. Es normal porque las palabras no tienen solo significado, también contenido, que es lo que impulsa a utilizarlas. Las palabras son actores de un mundo que vive dentro de nosotros y que pugna por salir a cualquier precio.
Terminamos la obra y suspiramos satisfechos. Sin embargo, ahora es cuando nos adentramos en el difícil mundo de los detalles léxicos y gramaticales. Creemos que nuestra obra es perfecta, pero no es así.
Ahí es donde entra el trabajo del corrector, debe dejar intacto el espíritu del escrito, que este no pierda la esencia, pero cambiar aquello que no sea correcto desde el punto de vista tipográfico, morfológico o gramatical.
Una de las principales dudas que nos puede surgir es la utilización de las Mayúsculas. Si desconocemos el tema, vamos a utilizar esta función tal como nos lo han enseñado en las clases de Lengua, es decir, para marcar los nombres propios y después del punto.
Pues tengo que decir que hay muchas más connotaciones que no solemos tener en cuenta, por ejemplo: ¿Sabéis que los tratamientos, títulos y cargos se escriben con minúscula, pero las abreviaturas en Mayúsculas?, ¿que sol, tierra y luna solo se escriben en Mayúsculas en contextos astronómicos?
Para aportar un poco de luz al asunto, aquí os dejo una tabla que puede ser muy útil a la hora de decidir si una palabra puede o no ir en mayúsculas:

Casos Mayúscula Minúscula Ejemplo Excepción
Tratamientos, títulos y cargos. x monseñor, duque, usted, fray, rey, reina, ministro, arzobispo, etc. Abreviaturas: Sr., Ud., S. S. por Su Santidad. Solo es admisible que rey y reina vayan en mayúscula si no acompañan al nombre propio.
Gentilicios, pueblos y etnias x los tuaregs, los bielorrusos, los cíngaros.
Movimientos artísticos y culturales. X El Barroco.
Cuerpos celestes. X Júpiter, Marte, cometa Halley. sol, tierra y luna en minúsculas fuera del contexto astronómico.
Puntos cardinales. x norte, sur, este, oeste. Excepto cuando forman parte de un nombre propio (América del Norte, Europa del Este).
Días de la semana, meses y estaciones. x lunes, abril, primavera
Festividades X Navidad, Semana Santa Si funcionan como genéricos, en minúscula
Periodos prehistóricos e históricos X Alta Edad Media La palabra historia y prehistoria en minúsculas.
Medicamentos x ibuprofeno, paracetamol. En mayúscula los nombres comerciales: Lexatin, Prozac, Aspirina.

Resumiendo, aunque aquí no están especificadas todas las situaciones en las que nos podemos encontrar:
• Existen mayúsculas que se exigen por la puntuación.
• Se pueden utilizar las mayúsculas para resaltar una parte del texto y favorecer su legibilidad.
• La mayúscula sirve para identificar los nombres propios.
• No se escriben con mayúscula los nombres de los días de la semana, los meses, las estaciones, los títulos y tratamientos, los idiomas, las monedas, las etnias y pueblos, las razas y los colores, las ramas del conocimiento, las religiones y sus conceptos, los puntos cardinales, los hemisferios, polos geográficos y los medicamentos.

 

Elisa Campos Aguilar
Soy escritora, correctora y bloguera. Apasionada de la literatura y del cine. Amante de los animales y de la naturaleza. Viajera en sueños y forjadora de ilusiones.

ELISA CAMPOS AGUILAR
Carta de presentación

Cómo redactar una carta de presentación para una editorial

FIN. Qué palabra más emocionante cuando la pones al terminar de escribir ese manuscrito que tanto tiempo te ha llevado. Experimentas una mezcla de sentimientos encontrados, y tienes ganas de contárselo a todo el mundo, de que lean esa historia, esos poemas o esos pensamientos. Pero… ¿Cómo haces para que ese manuscrito se convierta en un libro, que llegue a las librerías y que lo lea todo el mundo? Está claro, enviárselo a una editorial.

Las editoriales reciben bastantes manuscritos en una jornada de trabajo. Todos, aunque fueran igual de buenos, no los podrían publicar (cuando digo publicar, me refiero a editar, no a autoeditar o coeditar. De esto hablaré en otro post). Y a menudo, las editoriales no tienen tiempo de leer todos esos manuscritos para decidir si los publican o no, y a veces caen en el olvido sin ni siquiera haberlos valorado.

Entonces ¿Cómo hacemos para que una editorial lea y valore nuestro manuscrito? ¿Por qué debería una editorial empezar a leer el nuestro, y no los otros que le han llegado? Para eso está la carta de presentación.

Muchas veces, la carta de presentación es suficiente para que una editorial se interese en la publicación de tu obra. Por eso debemos poner nuestros 5 sentidos en ella.

Aquí te doy unos cuantos consejos para redactarla, espero que te sean de utilidad:

  1. Brevedad: recuerda que llegan muchas propuestas y a menudo no da tiempo a valorarlas todas con minuciosidad. Entre 2 y 5 páginas estaría bien.
  2. Importante: Cuida tu ortografía y gramática. Una carta con faltas y mal redactada, puede hacer que la editorial ya no quiera leer tu manuscrito.
  3. Original: tu carta tiene que destacar sobre las demás, ha de llamar la atención de esa persona que la lee, que probablemente sea el filtro más importante que tengas que pasar para que la editorial valore en serio la publicación de tu manuscrito.
  4. Claridad: si se contacta por primera vez con la editorial, al enviar el correo electrónico, se tiene que poner en el apartado “Asunto” : “Manuscrito para consideración” (nunca el nombre del proyecto).
  5. Preséntate: La editorial quiere saber quién eres. Es importante que sepa de dónde eres, tus datos de contacto, a qué te dedicas, qué vinculación tienes con el mundo de la literatura, si has ganado algún premio o has publicado algo con anterioridad. También quiere saber tu disponibilidad y ganas que tu libro se publique, es decir, si tienes tiempo e ilusión para presentaciones, firmas y promociones.
  6. Presenta tu obra: indica a qué género, público, rango de edad, va dirigida, así como en qué se diferencia de las ya publicadas hasta el momento.
  7. Vende tu obra a la editorial: es interesante hacer ver al editor/a que la publicación del libro va a generarle beneficios económicos (al fin y al cabo, las editoriales son empresas, jejeje). Para ello, es importante facilitar la promoción del libro al editor/a y más si se publica por primera vez. Por ejemplo: es imprescindible saber si el autor/a tiene amistades, contactos que estarían interesado/as en comprar el libro si éste se publicara, o incluso, si tiene alumnos y alumnas que potencialmente pueden adquirir el libro.
  8. Redacta una sinopsis atractiva de tu obra: termina de motivar a la editorial para que lea y valore tu obra.
  9. Si quieres puedes adjuntar tu obra, o unos capítulos de ésta. Pero también puedes optar por poner en la carta, que si desean leerla, estarás encantado/a de enviársela.
  10. Y por último: mencionar también las reseñas, críticas o entrevistas de sus trabajos previos: prensa, páginas literarias en Internet, blogs…

 

Espero que estos consejos te hayan sido de utilidad y que pronto recibamos tu carta de presentación.

Y recuerda: si ya tienes terminada tu obra y redactada tu carta de presentación, tienes todo lo necesario. Es el momento de enviarla a la editorial.

En ACEN estaremos encantados de recibirla: info@aceneditorial.es

 

Marta Senent Ramos
Me podría definir como Editora, escritora, emprendedora o incluso como investigadora especializada en temas de género, arte y diversidad funcional. Pero creo que prefiero hacerlo como entusiasta de la vida y apasionada por el mundo de la literatura. Mi lema en la vida es como dice Albert Espinosa: Si crees en los sueños, ellos se crearán.

MARTA SENENT RAMOS