Categoría: Secretos del mundo literario

Cómo redactar la contraportada de tu libro

Ya has escrito tu libro, ya tienes editorial, ahora hay que ponerse a trabajar en la edición del libro. La editorial te pedirá que le envíes una breve biografía tuya, junto con una fotografía (para colocarlas ambas en una de las solapas de tu libro). También es posible que te pida que redactes un texto para la contraportada.

Y entonces, es cuando te empiezan a surgir las dudas ¿Qué cuento de mi biografía y qué no? Una foto, ¿qué clase de foto? ¿Y qué pongo en el texto de la contraportada? Son dudas de lo más normales si se trata de tu primer libro. En este artículo trataré de darte unas pautas básicas para que puedas tenerlo todo preparado cuando la editorial te lo pida.

La foto.

Como hemos dicho, es la foto que irá en una de las solapas de tu libro, normalmente en la parte superior (bajo ella irá tu biografía). Debe de ser una foto que diga algo de ti, y a poder ser, también algo del libro. No sirve ni la típica foto de carnet, ni una foto de cuerpo entero en medio de algún lugar cualquiera. Pues tú debes ser el protagonista de la foto, no el lugar ni la situación.

Te pongo como ejemplo de buenas fotos para la solapa: la fotografía que Francesc Bellmunt nos envió para su libro “Les ombres de la Valltorta” (Las sombras de la Valltorta). La Valltorta es el valle donde se desarrolla su novela. En la foto vemos a Francesc en primer plano y tras él el valle de la Valltorta, muy buena foto sin duda para la solapa de su libro.

Otra foto que nos encanta para poner en la solapa es la de Nina Peña abrazando su primer libro. No es un primer plano de la autora (que sería lo más común), pero transmite su amor por la literatura y por sus libros.

Otro ejemplo de buena foto sería el de Fabienne Tremblé en “Personas verbales”. Uuna foto optimista, fresca y que invita a querer leer lo que ha escrito esta autora.

 

Francesc Bellmunt-autor      Nina Peña     

 

 

La biografía.

Aquí no has de poner todo tu currículum, con todos tus títulos, cursos… ha de ser más breve y debe estar redactado (normalmente en 3ªpersona). Un ejemplo sería:

Fulanito/a de tal (19..) nacido en tal sitio. Cursó sus estudios en este sito en concreto y es titulado/a en tal cosa.
Hasta aquí tus datos de currículum, tampoco digas mucho más. A partir de ahora cuenta tu vinculación con el mundo literario:

Es autor de tal libro, o tiene publicado tal relato en tal libro.
Si no se tiene nada publicado, se puede decir:

Ávido lector, apasionado a la literatura/escritura desde que recuerda, o empezó a escribir cuando…
Y se puede terminar hablando del libro que se publica:

En este libro el autor/a ha querido apostar por otro género (si es que tienes otros libros), o el autor/a con este libro pretende que la persona que lo lea…
Existen muchas fórmulas para redactar este final. Pero ten en cuenta que hay muy poco espacio en la solapa (en la que además irá tu foto), cuando más te extiendas más pequeña tendrá que ser la letra y tu biografía será menos atractiva a la vista.

Texto de la contraportada.

Breve, por favor, no más de 10-15 líneas. Piensa, que cuando alguien ve un libro, tras llamarle la atención la portada, lo primero que lee es la contraportada. Es tu mayor oportunidad de conquistar a ese posible lector. ¿Y qué tiene que decir en este texto?

Pues debe contar lo que el lector va a encontrar en el libro pero sin decirlo, dejándole siempre con la miel en la boca, despertando su curiosidad. Una táctica fácil es formular una pregunta, por ejemplo: ¿Qué pasaría si un día te levantases por la mañana y no hubiese nadie más en la tierra? Le estás contando al posible lector el comienzo del libro, de qué va, pero sin desvelarle nada de la historia que vendrá después. Pero éste ya sabe que se debe tratar de un libro de ciencia ficción, y si le gusta este género, ya sabe por dónde irán los tiros. Puedes continuar hablando de la trama, si hay algún personaje especial, si se desarrolla en algún lugar o época, y cómo ello influirá en la historia. Pero no le cuentes la historia, eh!

Esto sería en caso de narrativa, claro está. Pero si se trata de otro género, la diferencia no es tanta. Si es un ensayo por ejemplo, deberás contar al posible lector de qué va éste e incitarle a que lo lea proponiéndole algunas cuestiones. En poesía lo mismo, ¿qué se va a encontrar el lector? poesía romántica, de desamor, de amor, de denuncia…, qué sentimientos has querido transmitir con este libro. E igual con relatos breves, ¿qué es lo que une estos relatos, qué le van a aportar al lector…?
La contraportada debe incitar a la lectura del libro. Es tu mejor publicidad una vez la persona tiene tu libro en tus manos. ¡Aprovéchala!

Estos son unos consejos básicos, pero lo mejor es observar los libros que tienes a mano, tomarlos de ejemplo, y coger lo que más te guste de cada uno de ellos.
Bueno, espero que te haya sido de utilidad este artículo.

 

Marta Senent Ramos
Me podría definir como Editora, escritora, emprendedora o incluso como investigadora especializada en temas de género, arte y diversidad funcional. Pero creo que prefiero hacerlo como entusiasta de la vida y apasionada por el mundo de la literatura. Mi lema en la vida es como dice Albert Espinosa: Si crees en los sueños, ellos se crearán.
MARTA SENENT RAMOS

Cómo escribir diálogos y no parecer un robot de otro planeta

Una de las partes más complejas a la hora de escribir un relato es la utilización de diálogos. Muchos autores incluso intentan esquivarlos debido a su complejidad. Pero al miedo hay que enfrentarse con valentía y solo conseguiremos un diálogo que suene natural con la técnica del ensayo-error.

Porque sí, hay que equivocarse. A escribir se aprende escribiendo y leyendo, como el montar en bicicleta se aprende montando sin ruedines de atrás y cayéndose.
Uno de los principales puntos en la construcción de diálogos es la naturalidad. El autor debe despojarse de sus propios pensamientos, del qué pensará el lector si cree que yo pienso lo mismo de lo que dice este personaje.

Tenemos que poner por base que los personajes son variopintos y no tienen por qué comulgar con lo que el autor opina. Uno de los puntos principales para que el diálogo parezca natural y la historia real es no buscar palabras enrevesadas, muchas veces cuanto más simple más credibilidad daremos.

Pongamos este ejemplo, imaginemos que tenemos dos personajes que comienzan un discurso y el autor lo plasmara así:

—¡Córcholis! Qué difícil es escribir un diálogo natural —exhortó el escritor.
—Sí, es cierto —exclamó su ayudante.

 

Lo primero que vemos en el diálogo es la antinaturalidad. Pocas personas utilizan en el siglo XXI la expresión córcholis, al menos de forma habitual ¿Por qué no utilizar una palabra más natural aunque yo como autor sea muy educado? Tampoco decimos que nos pasemos y entremos en la vulgaridad total (siempre dependiendo del perfil del personaje, no es lo mismo un ladrón de baja alcurnia que podrá utilizar cientos de tacos que el ministro de un país que cuidará más su lenguaje). Quizás un “Joder” sería una opción más natural y creíble.
Igualmente en la utilización de verbos que introducen la explicación, no deberíamos abusar de expresiones rebuscadas siendo siempre mejor utilizar verbos como dijo, respondió, etc…Es decir, algo natural (siempre sin que caigamos en el error de repetirlos excesivamente) A veces no hace falta utilizarlos cuando la conversación es entre dos individuos, no es necesario explicar quién dice qué en cada frase.

Viendo esto el diálogo sería más natural de esta manera:

—¡Joder!¿Tan complicado es escribir un diálogo? Leyendo tus obras creí que sería más sencillo —dijo el escritor.
—A mí me costó muchas horas de escritura, pero aprenderás —respondió su ayudante.

Un buen truco para saber si el diálogo construido es antinatural o suena bien, es leerlo en voz alta; si algo te chirría, mejor romper la hoja y rehacerlo de nuevo.
Si tuviéramos que comentar los dos fallos que más se producen a la hora de construir diálogos deberíamos hablar de los siguientes:

• Cada personaje suelta su discurso convirtiendo el diálogo en un monólogo.
• A veces, el escritor se pierde y no sabe realmente quién está hablando cuando hay varios personajes interactuando.

Sobre los diálogos hay un mundo por delante, todo depende del personaje, de cómo piense, del entorno en que se mueva, de sus vivencias y de a quién se dirija. Además a través de los diálogos se pueden explicar muchas cosas: un lugar, un hecho, un dato histórico, lo que no se ve, lo que se intuye y lo que se quiere ocultar.
El único truco para construir diálogos que suenen a verdad es equivocándonos, solo así aprenderemos a escribirlos.

Estos pequeños consejos pueden ayudarte en la construcción de tus diálogos: escucha el habla de la calle. Evita el excesivo decoro y no ser pomposo. Establece un registro lingüístico, que cada personaje sea diferente y no sean clones. Al igual que en el mundo real cada uno habla de una manera distinta. No abusar del verbo decir pero tampoco utilizar verbos estrambóticos. Documéntate sobre el habla de la época, no habla igual Sancho Panza que Christian Grey de “50 Sombras…” Cuidado con los personajes monologuistas. A veces hay que utilizar silencios, ponte en el lugar del otro y sé consciente de que a veces te han preguntado algo y no has contestado, en la literatura es igual. No expliques, avanza. El oído es el único juez: lee en voz alta y si te convence es que lo has hecho bien.

Y recuerda, ante la duda, lee. Lee mucho y escribe mucho.

Naci un otoño del 82 mientras Isabel Allende lanzaba su primera novela y las hojas amarilleaban en Madrid.
Treinta y un años después se editó la mía: “Parecían sombras”. Desde entonces escribo todo lo que se me ocurre: poesía, más novelas, microrrelatos…
Mi cita favorita viene de otro escritor: “El que resiste, gana”.
Mientras tanto vivo y soy feliz.

ÁNGEL M. CASTILLO DE LAS PEÑAS

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Mi primera vez

Quizá porque cuando comenzamos tenemos en mente una figura de escritor tal vez un poco peliculera o literaria, los errores que cometemos en nuestros comienzos suelen ser garrafales, épicos, monumentales, y lo peor, que puede que ese error de principiante nos persiga, si no toda la vida, por lo menos unos cuantos años y nos lastre en futuras publicaciones.
Vale, me he puesto en lo peor, pero, seamos sinceros, cuando esto te pasa, crees que es lo peor que te puede pasar y que solo te pasa a ti.
No. Nos pasa a muchos.
Y quizá ahora hay más información, tienes ejemplos entre tus amistades literarias o puede que leas artículos como este que lleva un enorme “DANGER” rodeado de explosivos marca ACME.
Hay peligro y voy a comentarte mi caso personal para poner un ejemplo.
Estaba yo tan contenta con mi flamante libro recién terminado y así, a la ligera, lo fui enviando a las editoriales; sí, sin corregir siquiera. La vida está hecha para los valientes.
Obviamente no tuvo ni que durarles dos capítulos.
Ante la “injusta” desestimación de mi obra de arte me decanté por la auto-publicación.
¿Por qué no? Si hasta Dickens se auto-publicó…
En fin, como de milagro accedieron a publicar mi libro, sin invertir ni un duro, con una buena web en la que venderlo y con impresión bajo demanda.
Me pareció genial, así que… envié mi libro.
Yo, nueva, recién estrenada en redes sociales y en este mundillo literario-festivo, envié mi libro así, a la buena de dios, creyendo que la editorial se encargaba de todo.
La sorpresa fue cuando tuve el primer número en mis manos.
No habían corregido nada, no habían maquetado nada en absoluto, el fresado del libro era bastante mejorable y la edición muy, pero que muy económica.
Estoy siendo diplomática, no sé si lo habéis notado.
Y allá me fui con mis ejemplares debajo del brazo a encontrar librerías que me lo quisieran vender. Ay dios…a positiva no me gana nadie.
Siempre en este camino pedregoso te encuentras con almas caritativas que te miran a los ojos y te dicen aquello que nunca querrías oír, pero que es necesario que te digan; “esto es una mierda, pero tiene potencial y una preciosa portada, habla con Fulanita y arregla eso, anda”.
Y así es como publiqué mi primer libro con la editorial ACEN, que se mojó conmigo pese a estar el libro en la web de otra editorial.
Pude retirar el libro de la venta, darme cuenta de que aquella editorial, en el fondo, solo había publicado lo que yo, desde mi inexperiencia le envié, y volvimos a comenzar con presentaciones, una edición cuidada, entrevistas en radio y TV locales…un sueño hecho realidad.
Mi libro, mi primer libro en una librería. Ahora hay que seguir creciendo hasta llegar a los escaparates. ¡ejem ejem!
Por pequeña y alternativa que sea esa editorial vas a recibir una ayuda que de otra forma no podrías obtener, porque seamos sinceros, por muy crítico que seas con tu libro y por exigente que seas al escribir, llega un momento que estás tan dentro, tan metido, que llegarás a no ver los fallos, ni las faltas de ortografía, ni la mala posición de las comas, ni las frases discordantes, ni los anacronismos mal realizados, ni las mudas temporales que no encajan, ni las “rayadas” mentales que puedes llegar a tener en medio del momento creativo….
Dicen que hay que escribir con el alma y corregir como si no tuvieras corazón… y eso en un autor es casi imposible.
Un editor te ayudará en eso, sobre todo si estás comenzando y si no eres un “lumbreras” de la literatura… y aunque lo seas, necesitas una opinión experta y externa a ti, no la opinión de tus amigos y familiares a los que posiblemente les encante cada línea.
Cuando ya tengas cierta experiencia quizá puedas volar solito, pero para comenzar, en esta ardua tarea, creo necesario contar con un equipo que vaya guiando tus pasos, aconsejándote, poniéndote las cosas fáciles, que te ayude a estar en presentaciones en distintas ciudades o a promocionarte al menos en tu ciudad que es donde mayormente comenzarás a ser conocido.
Para volar solo, antes has de tener un buen colchón, y eso pasa por tener una editorial cercana y formar un buen equipo.
A partir de ahí, el futuro puede ser tan prometedor como quieras que sea mientras sigas trabajando y aprendiendo, tú siempre podrás elegir las opciones pero, como en todas los aprendizajes, puedes tener a alguien que guie tus pasos y no te deje caer, que te dé esas alas y esas herramientas que te ayuden a crecer como autor, y esos consejos que puede que, solo alguien, comprometido y cómplice, que quiera ganar tanto dinero y vender tantos o más ejemplares que tú, te puede dar.

Nina Peña Pitarch
Nací en Castellón, en 1970. En 2016 publiqué mi primera novela “¿Cómo que a qué huelen las nubes?” un libro divertido y feminista sobre mujeres de hoy.
Desde entonces he publicado varias cosillas en Amazon y colaboro con diferentes medios.
Con “Rosa de los vientos”, mi segunda novela, me adentro en la intimidad de las escritoras noveles; en los miedos, sueños, esperanzas y en la superación constante que toda creación conlleva.
Con mi trabajo trato de afianzarme  dentro del panorama nacional junto a toda una nueva generación de escritores independientes que luchamos por ser leídos.

NINA PEÑA PITARCH

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Rosa de los vientos

De libros japoneses y otras curiosidades

Poner un pie en el avión y ver que el destino que me esperaba era una buena opción literaria.
Una mujer japonesa iba cargada con dos libros en el asiento contiguo. Y es que no se puede remediar mirar de reojo cuando ves que un libro se empieza a leer por el final. Y no es que la mujer tuviera alguna manía especial, sino que en Japón de muchos es conocido que la escritura es de derecha a izquierda, por lo que se lee “al revés” que en Occidente, es decir, de atrás hacia adelante.
Tampoco es extraño ver que una de las pocas personas que iba cargada de libros era originaria del país del Sol Naciente y es que un 91% de la población japonesa lee de forma habitual y cada habitante consume una media de 47 libros al año, casi 4 libros al mes. (Envidia sana)

 

Mujer leyendo un libro en el metro de Tokyo

 

Con esto me aventuré a entrar en alguna librería japonesa. Allí todo es kilométrico: estanterías kilométricas, filas de personas esperando kilométricas y montañas y montañas de libros expuestos de manera original: en forma de escalera, de montaña…
Y llegó el momento: abrir uno de los libros y dignamente aparentar que me interesaba por su contenido sin levantar sospecha en los trabajadores que acechaban, lo de levantar sospecha lo digo porque alguien que solo conoce la palabra Arigatoo o Konnichiwa, llama la atención en los oriundos cuando tímidamente abre un libro japonés y lo hace desde el principio como lo hacemos en España disimulando como si entendiera todo lo que allí se plasmaba, vamos, un cuadro.
Me sorprendió el precio de estos, un libro con una edición en pasta dura y con cuidadas ilustraciones cuesta en torno a 1.600 yenes, unos 12 euros. El libro, en la estantería de últimas novedades, o eso entendí, ¡baratísimo! Aquí en España estas ediciones suelen llegar fácilmente a los 20 euros. Seguí mirando y continué sorprendiéndome: ¡libros infantiles preciosos por menos de 8 euros! Las ediciones salen muy baratas debido a que las tiradas son muy grandes, las cifras de autores y lectores se disparan en Japón y convierten a este país en uno de los más devoradores de libros del mundo.
Tanto es así que la venta de libros de segunda mano está en pleno auge, debido al gran número de libros que hay, su gran consumo y su sugerente precio.
No solo de letras vive la literatura, también hay que destacar la labor de diseñadores gráficos y dibujantes. En Japón absolutamente todo lo explican con ilustraciones. Por lo que si eres diseñador, ilustrador o dibujante y quieres vivir de ello, Tokio puede ser una buena opción para tu trabajo. Los cómics y el manga son en el distrito de Akihabara en Tokio todo un referente, allí te encontrarás con tiendas especializadas en ello y cualquiera lee estos libros: hombres trajeados, jóvenes… Allí puedes encontrar los manga-kissa, que son unos café biblioteca en la que puedes reservar un pequeño espacio para leer tus comics favoritos.
Y es que estar en un país donde se cuida tanto la literatura es un placer. Hasta tienen una festividad en torno a ella. Baikaisai, o el Festival de la flor del ciruelo, se lleva a cabo en Kitano Tenman en Kyoto en el mes de febrero para honrar la memoria de la patrona de la literatura deificado a Sugawara Michizane.
Sentado en un cubículo de una librería en Kioto, leyendo (o haciendo que leo) un libro en japonés de pastas duras e ilustraciones preciosas que pocos leen, me despido y os dejo esta frase de Murakami: “Si solo lees libros que todos leen, solo puedes pensar lo que todos están pensando”.

Pues eso, a leer cosas diferentes para pensar cosas diferentes. Lean, lean y viajen mucho.

Naci un otoño del 82 mientras Isabel Allende lanzaba su primera novela y las hojas amarilleaban en Madrid.
Treinta y un años después se editó la mía: “Parecían sombras”. Desde entonces escribo todo lo que se me ocurre: poesía, más novelas, microrrelatos…
Mi cita favorita viene de otro escritor: “El que resiste, gana”.
Mientras tanto vivo y soy feliz.

ÁNGEL M. CASTILLO DE LAS PEÑAS

Cursiva, «comillas» o negrita

Un punto a nuestro favor es que no debemos pensar en todo esto, pero, a veces, nos encontramos con textos donde por querer resaltar una parte o partes, los convertimos en un galimatías. Algunas partes del texto las ponemos en cursiva; otras, por ejemplo, pueden ser palabras que queramos destacar, entre comillas; y si ya rematamos, porque nos apetece o porque ese nombre parece mejor resaltarlo de otra forma, en negrita. Y nos quedamos tan satisfechos cuando se lo entregamos al editor.
Sin embargo, todo tiene su procedimiento y hay unas reglas de edición que conviene conocer. No todo puede ir en negrita, cursiva o con comillas.

Comencemos con la negrita:
Tiene, como el resto, función diacrítica y sirve como comodín para resaltar partes de un texto o alguna palabra en especial. Se utiliza más en textos periodísticos, web, diccionarios y bibliografías. Su uso depende del criterio que le quiera dar el editor, por lo que tenemos más vía libre para usarla, sobre todo, en casos donde no se pueda usar las comillas o la cursiva.
Bueno, parece fácil. No lo es, sin duda, porque la negrita en un texto utilizada de forma intermitente puede entorpecer la lectura al lector. Además, hay que vigilar que solo se utilice en las palabras que se quieran destacar y no ir más allá. Por ejemplo, el autor la utiliza para destacar un nombre propio en una obra, sin embargo, el editor lo entiende como una forma de destacar todos los nombres propios y el corrector lo puede extender a todos los que aparezcan en la obra, cuando el autor solo quería destacar uno en cuestión.
Esto es algo que habría que aclarar cuando enviamos una obra, para que así no haya confusiones a la hora de corregir y maquetar.

De mano de la negrita viene la cursiva y las comillas «»:
¡Anda! ¡Esto también tiene normas! Vamos con ellas.
¿Qué se puede escribir en cursiva?
•Los títulos de libros (obras literarias, científicas, tratados, monografías, etc.): El Quijote, periódico El País.
•Los títulos de obras de arte (escultura, pintura, canción, música): Las Meninas de Velázquez, El Guernica de Picasso.
•Títulos de películas, nombres de programas y series de televisión: Anatomía de Grey, Supervivientes, La Voz.
•Los seudónimos y alias o apodos cuando aparecen acompañados del nombre propio:
Leopoldo Alas, Clarín.
•Los nombres en latín y también los que están en un idioma extranjero y no se han adaptado al español.
¿Qué se puede escribir en comillas?
Sobre todo, se utilizan para resaltar una parte del texto como, por ejemplo, pensamientos directos del personaje.
En este apartado cabe destacar que hay tres tipos de comillas: las latinas «», las inglesas “” y las simples’. Y en los textos impresos se suelen utilizar en este mismo orden (aunque como escritores siempre recurramos a las inglesas).

¡Ahora, lo más importante!
No se puede escribir ni en cursiva ni en comillas:
•Los nombres oficiales de establecimientos, edificios, sociedades, aunque estén en otro idioma: Zara, El Corte Inglés, restaurante Vips, etc.
•Los títulos de obras que contienen normas y los libros sagrados: Código Penal, la Biblia, el Corán.
•Los nombres de personajes de ficción, aunque sean apodos: el señor Kaplan, interpretado por Cary Grant.
•Nombres de razas (animales y humanas), tribus o etnias.

Y eso es todo. Un pequeño resumen de un pequeño mundo al que llamamos para destacar nuestras más grandes palabras.

 

Elisa Campos Aguilar
Soy escritora, correctora y bloguera. Apasionada de la literatura y del cine. Amante de los animales y de la naturaleza. Viajera en sueños y forjadora de ilusiones.

ELISA CAMPOS AGUILAR

Autoedición, coedición y edición ¿De qué va esto?

Bueno, ya tienes tu libro terminado y ahora se abre ante ti un mundo infinito de formas de publicarlo.
Las editoriales florecen por doquier, nunca ha sido más fácil que ahora publicar un libro y la posibilidad de los eBooks te permiten llegar a lugares donde ni siquiera te habías imaginado… pero, realmente, ¿sabes qué hacer con tu libro?
Lo que haces es plantearte cómo lo quieres publicar, si en formato tradicional o en electrónico o quizá en ambos, pero te encuentras que, en todo caso, hay cientos de editoriales que, ¡oh sorpresa! están dispuestas a publicarlo, a correr el riesgo, a apostar por ti y por tu talento.
Bueno, voy a ponerte los pies en la tierra y a desentrañar cómo funcionan esas editoriales que se están pegando por publicar tu libro y esos métodos nuevos de publicación que están a tu alcance.
Primero que nada mira el nombre de la editorial. Si es Planeta adelante… si no es Planeta pero su sello está en todas las librerías que has visitado, está publicando con escritores que ya se han hecho un hueco y van adquiriendo prestigio, también adelante. Si no es así, probablemente, te conviene seguir leyendo.
Has de tener en cuenta de que el mundo editorial ha evolucionado y la versión romántica y bohemia del editor y del escritor es algo que se ha quedado en la literatura. Ahora las editoriales son negocios, son empresas que quieren obtener beneficios, algo que es obvio, y que aunque creas que apuestan por el arte, no publican por amor al arte.
Es lo que yo llamo vivir del cuento y no de la literatura.
Esas editoriales te proponen un modelo de publicación que, ante la disyuntiva de tener que hacerlo tú casi todo, comienzas a pensar si no sería mejor autopublicarse.
Por eso, porque posiblemente ante tanta información cruzada, tanta promesa y al mismo tiempo tantos comentarios como lees en redes sociales sobre casos “extraños” la autopublicación te parece un buen recurso.
Voy a desgranarte en qué consiste todo eso.

AUTOPUBLICACIÓN

Como su propio nombre indica, te lo vas a tener que publicar tú mismo. Buscar una imprenta, maquetar el libro, corregirlo, hacer la portada, revisar las pruebas de imprenta, hacerte cargo del IBSN y del DL, asumiendo los costes de todo.
Si has pedido presupuestos sabrás cuánto cuesta una buena corrección, una buena portada y maquetación, cuanto es el coste por libro en una imprenta. Si tienes cash, perfecto, adelante.
Pero antes piensa que cuando esté el libro impreso, ya en tus manos deberás asumir la distribución, el marketing, la promoción… ahí es donde puede que tengas dificultades si pretendes hacerlo tú todo y solito, porque posiblemente no tengas los contactos necesarios, no conozcas los canales de distribución ni sepas de marketing como para tener una buena estrategia. (No, tres spam en Facebook no es marketing)

 

COEDICIÓN

Bien, visto que autopublicar en formato tradicional no es tan fácil como lo pintan comienzas a barajar la posibilidad de la coedición.
La coedición consiste en publicar tu libro corriendo a medias con los gastos tu y la editorial maravillosa con la que te pusiste en contacto vía email una vez y te ha llamado trescientas veces para ver si cerráis el contrato.
La coedición te ofrece la impresión, el trámite de IBSN y DL, la promoción del libro, la distribución en librerías y la venta en su extenso catálogo de libros online. Ellos ponen una parte del dinero y tú la otra, en concreto tú pondrás un 50%, pero posiblemente en el contrato te ofrezcan un 45% de los beneficios, con lo cual las cifras comienzan a no cuadrarte.
Además, la portada, la maquetación y sobre todo la corrección te las van a querer cobrar aparte porque eso ya no pertenece propiamente a la parte editorial sino que debería llegar el libro ya corregido, bien maquetado y a poder ser con una portada fantástica en la que ellos se van a limitar a poner su sello.
Pero bueno, como te prometen una buena distribución, aún sopesas esa posibilidad. Te prometen también una cantidad increíble de libros, tal vez 500 en la primera edición.
Piensa. Si tienen tan gran distribución, si llegan a 300 librerías de forma presencial más su web… ¿cuántos libros van a dejar en ellas? ¿Dos ejemplares? Algo no concuerda.
Lo más posible es que no te impriman esos 500 libros o que no tengan esa inmensa red que dicen tener. Quizá ambas cosas.
La coedición es, para mí, la peor opción de todas, porque tú vas a poner no solo el libro del que eres autor sino un inmenso trabajo (recuerda que te vas a encontrar con 500 libros para vender) para tener que dividir las ganancias.

 

EDITORIALES

Aquí hay partes muy diferenciadas. Porque aunque sean editoriales no todas funcionan de la misa forma.
Ante todo, una editorial va a correr con todos los gastos del libro, va a apostar por ti pero no todas las que te dicen eso van a cumplirlo del todo, así que por experiencia propia, voy a darte las claves para que sepas con quien te puedes encontrar.
– Desconfía de aquellas que te pidan dinero, eso sería coedición aunque no te lo digan.
– Desconfía de aquellas que te dicen que vas a estar en toda España, en las mejores redes de librerías y en las más conocidas. No suele ser así.
– Desconfía si te ponen un número elevado de ejemplares para la primera edición y en el contrato te ponen clausulas como que tú has de hacer frente al pago de los ejemplares devueltos de depósito o del stock.
– Desconfía si te hacen firmar un contrato sin fecha de finalización en los derechos de autor.
– Desconfía si el pago de los derechos de autor no es en dinero contante y sonante y pretenden pagarte con ejemplares de tu propio libro del que, por cierto, no contemplan ofrecerte ningún ejemplar de cortesía.
– Desconfía si te están prometiendo todo aquello que soñaste alguna vez. Posiblemente no sea cierto y estén jugando con tus ilusiones.
– Desconfía si no te preparan presentaciones en tu ciudad o sí te exigen que estas no sean en ninguna librería de prestigio para poder tener más margen de beneficios.
Y a estas alturas te estarás preguntando en quién puedes confiar, y hasta tal vez comiences a mirar tu libro con rencor.
Confía en ti y en tu instinto. Si en una entrevista ves algo raro o detectas una adulación o grandilocuencia que no corresponde, posiblemente te están dorando la píldora.
Confía en una editorial que te desgrane punto por punto los gastos que ellos asumen y los porcentajes de beneficios para todas las partes, eso incluye la imprenta que se lleva ya un 30% del precio del libro y las librerías que se llevan otro 30%, lo cual deja apenas un 40% de beneficio para ti, para la editorial y al que hay que restar los gastos de editorial, tales como la obtención de IBSN y DL, maquetación, portada, una última corrección y edición. He dicho última corrección, el libro ha de estar corregidísimo cuando llegue o ningún editor lo leerá.
Puedes confiar en quien te hable de lo difícil que es vender, en quien te proponga un número concreto de ejemplares que como mucho serán 100, en quién te proponga librerías con nombre y dirección aunque sean pocas, y sobre todo, confía en quien te diga que va a trabajar contigo codo a codo, proponiéndote presentaciones, charlas, acciones concretas donde tú puedes ir con tus libros, quédate con quien te diga que vas a tener que mover el culo y promocionar tu propio libro, que vas a estar en las ferias del libro de tu ciudad y en los pueblos colindantes pero no en el Retiro ni en las Ramblas.
Todo eso es el mundo real y así están funcionando pequeñas editoriales que apuestan por autores noveles, casi desconocidos en sus propias ciudades, desconocidos por completo para el resto del mundo.
Es el primer paso para publicar, para darte a conocer y para tener tu libro en las manos.
Que vayas a más va a depender de ti, de tu talento y de tu trabajo, pero esa editorial, es el mejor trampolín que tienes para comenzar a publicar en papel y cumplir el sueño de ver tu nombre en las estanterías de tu librería favorita.

Y si te animas a publicar con una editorial, ya sabes que puedes contar con ACEN.

¡Ah! junto con tu manuscrito, no olvides la carta de presentación (Aquí te indicamos cómo hacerlo). Puedes enviarlo a info@aceneditorial.es

 

Nina Peña Pitarch
Nací en Castellón, en 1970. En 2016 publiqué mi primera novela “¿Cómo que a qué huelen las nubes?” un libro divertido y feminista sobre mujeres de hoy.
Desde entonces he publicado varias cosillas en Amazon y colaboro con diferentes medios.
Con “Rosa de los vientos”, mi segunda novela, me adentro en la intimidad de las escritoras noveles; en los miedos, sueños, esperanzas y en la superación constante que toda creación conlleva.
Con mi trabajo trato de afianzarme  dentro del panorama nacional junto a toda una nueva generación de escritores independientes que luchamos por ser leídos.

NINA PEÑA PITARCH