Cómo escribir una obra maestra

Cuando terminas de escribir tu libro posiblemente te ocurran dos cosas: que crees haber escrito una obra maestra, o por el contrario, comienzas a pensar que lo que has escrito es una auténtica y genuina mierda que nadie va a querer leer.
Normalmente no será ni una cosa ni otra.
Las grandes obras maestras se caracterizan por varios detalles sin importancia que son comunes a todas y que sus autores han tenido la valentía o la capacidad de mostrar y que han convertido sus obras en clásicas, en inmortales, en obras maestras de la literatura.

Vamos a analizarlo:
En principio la obra tiene que tener originalidad. Tenemos que ser conscientes de que lo que vamos a contar y la forma en que lo vamos a contar es original y genuina. Por ejemplo El tambor de hojalata de Gunter Grass o la Metamorfosis de Kafka han sido originales ya no solo por la historia que cuentan sino además por un lenguaje característico muy concreto. La forma de escribir de Grass, la ironía, la invención de palabras que describen perfectamente a las personas o la forma en que Kafka convierte una metáfora en novela, son simplemente magistrales.
Hay que tener cierta voluntad artística, sin duda. Escribas como escribas tienes que tener en mente querer crear una obra de arte en la que el lenguaje no es una finalidad en sí mismo aunque esté perfectamente cuidado o no… es el fondo lo que importa, lo que vas a contar y dependiendo de qué quieras contar el lenguaje ha de ser acorde a ello.
También hay que tener en cuenta nuestra intención comunicativa. Qué queremos contar. Alguien dijo que para escribir un libro basta con tener algo que decir y hacerlo, el resto, las dotes lingüísticas, el estilo, la narrativa, los recursos poéticos son las armas que tenemos a nuestro alcance y que nos van a ayudar en el empeño de contar aquello que nos interesa. De nuevo, volvemos al fondo, sin quedarnos puramente en lo estético.
Tu libro ha de tener un mundo propio, ha de ser un lugar donde los personajes y la historia convivan y donde se cree ese mensaje interno de la obra. No importa si estás escribiendo novela histórica, ciencia ficción, novela negra o una de vampiros, todo eso formaría parte de un fondo en el cual deben moverse los personajes y el argumento y quizá determine el cómo escribir, pero sin perder el espacio personal de tu historia y sin dejar que la generalidad de unos hechos nos impida profundizar en lo que estamos contando y que solo va a incumbir a los personajes de tu narración.
Hemos hablado del fondo, pero también hay que cuidar la forma, el mensaje que quieras dar determinará qué tipo de personajes y en qué lugar se mueven, por lo tanto también la forma en que te has de expresar. Sería incongruente que un personaje actual hablara y pensara como hablaban los personajes del siglo de oro o viceversa, por tanto, tu libro debe adecuarse siempre al momento y utilizar el lenguaje adecuado para él. Un ejemplo claro de utilización del lenguaje es Muñoz Molina, leer un libro suyo es viajar en el tiempo tan solo por las palabras con las que se expresa.
Obviamente, cuando uno se sienta a escribir, puede que no se plantee hacer una obra maestra, pero siempre hay que plantearnos para qué queremos escribir, qué vamos a contar, qué podemos aportar.
Si escribimos novela, dar un mensaje se puede ir diluyendo a medida que avanza la narración con lo cual tenemos que tener siempre presente lo que de verdad queremos narrar, trazarnos una especie de camino mental hacia la obtención de una meta y no desperdigarnos entre los párrafos, y así, aunque nuestros personajes cobren vida propia, irán a dónde nosotros nos hemos propuesto que vayan y contarán lo que de verdad queremos contar.
Por coherencia personal, aunque pretendamos simplemente contar cosas, sin sentirnos en la necesidad de crear grandes obras, tenemos que buscar la calidad; hay que estudiar, aprender, mejorar, utilizar todas las técnicas a nuestro alcance, corregir los textos, mejorarlos, ser críticos con ellos, cuidarlos, aceptar consejos, no cansarnos nunca de observar ni de leer las grandes obras de la literatura, tratar de hacer que ese viaje sea lo más agradable y ameno para el lector, que le guste lo que escribimos aunque no pretendamos tener un fondo inexpugnable ¿verdad? Pero sí vamos a ofrecer calidad literaria suficiente como para que nuestro libro sea un buen libro, para que guste, para que se lo pasen bien leyéndonos.
La técnica narrativa se aprende y por tanto, aunque no tengamos el talento de los grandes maestros y el fondo necesario que toda gran obra ha de tener, no tenemos porqué escribir mal, al contrario, podemos escribir muy bien, ser leídos y que nuestros libros gusten y se vendan.
A lo mejor no queremos decir nada, queremos simplemente distraer, divertir al lector, nos gusta divertirnos a nosotros también, plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, pero a eso no se le llama escritor, eso es grafomanía, y oye, también es completamente legítimo, ahora eso sí, no será nunca una obra maestra.
En ese caso, posiblemente, obtengas respuesta a la cuestión con la que comenzaba en artículo.

 

Nina Peña Pitarch
Nací en Castellón, en 1970. En 2016 publiqué mi primera novela “¿Cómo que a qué huelen las nubes?” un libro divertido y feminista sobre mujeres de hoy.
Desde entonces he publicado varias cosillas en Amazon y colaboro con diferentes medios.
Con “Rosa de los vientos”, mi segunda novela, me adentro en la intimidad de las escritoras noveles; en los miedos, sueños, esperanzas y en la superación constante que toda creación conlleva.
Con mi trabajo trato de afianzarme  dentro del panorama nacional junto a toda una nueva generación de escritores independientes que luchamos por ser leídos.

NINA PEÑA PITARCH

2 comentarios en “Cómo escribir una obra maestra

  • Nerea Ines Alvarez7 agosto, 2017, 9:09 pm

    Me pareció muy interesante lo propuesto. Coincido rn respetar: fondo y formas, en la elaboración del mensaje.Muy bueno!…

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  • Mònica Morales8 agosto, 2017, 10:36 am

    Gracias por tu excelente análisis.

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