Categoría: Entrevistas indiscretas

“Muertes de sobremesa” de David Jiménez “El Tito”

Reseña de “Muertes de sobremesa” por Francisco Marín (director de contenidos de Cartagena Negra)

TÍTULO: Muertes de sobremesa

AUTOR: David Jiménez Martínez, El Tito

EDITA: ACEN Editorial (2015)

Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 14,5 x 21 cm. Número de páginas: 390. PVP: 16,95. ISBN: 978-84-943645-7

«La especie humana es la más salvaje del mundo»

¿Qué se puede decir de una historia que te agarra el corazón y el intelecto desde el principio y acabas llorando con ella?

Exactamente eso es lo que me ha ocurrido al leer Muertes de sobremesa. Nos encontramos frente a un relato que, con fondo policial, trata dos temas muy sensibles: la “compra-venta” de niños y el maltrato animal.

David Jiménez ha entrado por la puerta grande en el difícil mundo de la novela negra… eso sí, se ha puesto el listón muy alto; espero y deseo fervientemente que lo mantenga y, ¿por qué no?, lo supere. Con Muertes de sobremesa se incorpora a esa nómina de escritores jóvenes y algún que otro menos joven que toman como escenarios de sus novelas ciudades conocidas y fácilmente identificables: Dolores Redondo –el valle del Baztán-, Estela Chocarro –alrededores de Pamplona-, Santiago Álvarez –Valencia-, Julio Cesar Cano –Castellón-, César Pérez Vellida –Valladolid-, Antonio Parra –Cartagena-… El Tito toma como excusa, Cartagena y más concretamente los aledaños de una barriada –la mía- denominada San Ginés, incluso se hace referencia a mi calle como un punto de la investigación. Es una delicia poder caminar por los vericuetos que los protagonistas patean.

La historia comienza con un asesinato en un piso, del Paseo Alfonso XIII, frente al hipermercado Carrefour. Aquí arranca la búsqueda, por parte del inspector Marcial Lisón, del asesino del café. Después de dieciocho años vuelve a la palestra un asesino en serie para ¡¿convertir?! a sus víctimas en verdugos. El inspector Lisón es un policía muy peculiar, como único amigo de verdad cuenta con su galgo, que tiene que retomar una investigación que le explotó en la cara cuando, a mediados de los años noventa, era un simple agente a las órdenes del inspector Villanueva. Sabe que el asesino del café ha vuelto cuando ve el cadáver desnudo de Emma, mujer de Villanueva, sentado frente a la mesa de la cocina, con dos tazas de café y el dedo anular amputado.

La investigación es muy enrevesada y difícil. Acompañamos a Marcial Lisón y a su compañera Zoe en sus pesquisas; y en sus relaciones personales; incómodas, a veces, y no de buen gusto para algunos de ellos. El autor lleva y trae al lector con gran maestría… con un relato vivo y audaz que, en más de un pasaje, te deja sin respiración y mirando incrédulo lo escrito. Al avanzar, algunas cuestiones no son lo que parecen y las últimas cien páginas son memorables –llegándome a recordar a un autor, muy respetado por mi, como es Pierre Lemaitre en su obra Àlex– donde consigue cuadrar un círculo muy difícil de cuadrar, pero David lo consigue sin que nos ¿demos cuenta? Puede haber un momento en que uno puede pensar que… pero lo que realmente es, es una auténtica sorpresa.

En Muertes de sobremesa no solamente se investigan unos hechos pasados… también es interesante poder investigar y negociar con los recuerdos más profundos de algunos de los protagonistas. Sorpresas y gordas las hay, además de mucho amor a los animales –en particular a un galgo-. Lo entiendo perfectamente. Un final muy abierto… que deseo que no se cierre de momento y podamos seguir de cerca nuevas aventuras de Marcial/Zoe.

Gracias, David, por esta lectura y por lo mucho que podemos aprender de relaciones, no sólo humanas, sino con nuestros amigos los animales. Al tiempo que dejas muy claro que nadie puede huir de su pasado y hay que estar preparado porque en cualquier momento puede explotarnos en la cara. Posiblemente, en mi interior, acabo de declarar a Muertes de sobremesa como mi mejor novela novel de 2015.

David Jiménez Martínez «El Tito» (Cartagena, 1978) es Licenciado en Biología por la Universidad de Murcia. Trabaja como agente marítimo en el Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA), un cuerpo policial adscrito a la Agencia Tributaria que se encarga de la represión del contrabando, la investigación del blanqueo de capitales y la fiscalización de los Impuestos Especiales.

Charlamos con David para saber un poco más de él y su obra…
P.- ¿Desde cuándo escribe?
R.- Es una pregunta difícil de responder porque, en mayor o menor medida, escribo desde que era bastante pequeño. Lo que ocurre es que empecé a tomármelo más en serio, es decir, escribir con visos de ser publicado, hará unos tres años.
P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nace Muertes de sobremesa?
R.- Nace después de haber escrito una primera novela del mismo género que no tuve la suerte de publicar, así que el porqué supongo que atiende a un afán de superación y mejora. El cómo lo recuerdo perfectamente: sacando a Leti, la perra con la que aparezco abrazado en la solapa interior de Muertes de sobremesa. Pensé en cómo disfrutaba de la soledad de esos paseos con mi perra y cómo me servían para ordenar las cosas que me habían sucedido a lo largo del día, de ahí que introdujese el personaje de Sola y dotase a Marcial Lisón de un cierta soledad que diese juego a esta relación. El cuándo se ubica en junio de 2013, después de abandonar la primera novela y centrarme en mejorar aquellos aspectos que las editoriales y agencias literarias me habían aconsejado.
P.- Defina brevemente qué es para usted la novela negra.
R.- Definir la novela negra es muy complejo, así que de antemano admito cualquier otra definición que no se ajuste a la que a continuación voy a dar. Para mí la novela negra es toda aquélla que, en torno a un óbito acontecido de cualquier índole, profundiza en la vida personal de los personajes, no limitándose a mostrar de ellos lo que tiene una cierta relación con la muerte que nos ocupa, sino yendo más allá y mostrando sus inquietudes, sus cotidianidades, en fin todo lo que ayude a hacer más poliédricos a los personajes.
P.- ¿Hasta qué punto es necesaria en nuestra sociedad?
R.- Sólo hay que echar un vistazo a las noticias para ver que estamos rodeados de novela negra de carne y hueso por todos lados. Creo que conocer por qué una persona es capaz de arrebatar lo más preciado que tiene otro ser humano, es decir, la vida, ayuda a entender en qué sociedad nos movemos en la actualidad, donde el precio de la existencia, muchas veces, se desploma alcanzando unos mínimos preocupantes.
P.- ¿Cree que el género negro ya no es considerado como literatura de ‘segunda clase’?
R.- Es cierto que en esta época de crisis el crecimiento de este género tiene una relación directa con eso que comentaba antes de conocer el porqué de las cosas. Por qué se puede dejar a una familia con niños pequeños en la calle mientras políticos corruptos que nos roban a espuertas siguen viviendo con todo tipo de lujos. Por qué un marido maltrata a su mujer hasta matarla para suicidarse después, pudiendo haber acabado con su vida sin dañar la de nadie más.
Pues bien, partiendo de que no creo que haya orden de prelación en la literatura, ese aumento de lectores del género, siguiendo la norma del cliente siempre tiene la razón, coloca a la novela negra dentro de esa hipotética primera clase.
P.- ¿Cuándo supo que escribiría novela negra?
R.- No sabría decir cuándo, pero sí sabía que lo único que de verdad me llena al escribir es hacerlo de este género.
P.- ¿Se inclina más por la personalidad del criminal o del agente de la ley?
R.- Debido a mi trabajo es más fácil posicionarme del lado del agente de la ley, pero reconozco que hay ciertas novelas donde es muy interesante ubicarse en la otra vertiente.
P.- ¿Sangre o psicología?
R.- Ambas. Según el momento, según el tipo de novela y según quién la escriba.
P.- Elija arma y técnica, ¿cuál es su medio preferido a la hora de matar?
R.- Las manos y la asfixia. Me parece que dar muerte a alguien es un gesto íntimo que necesita hacerse sintiéndolo uno mismo. Sé cómo suena, pero hablo desde el punto de vista de un homicidio literario, por supuesto.
P.- ¿Qué no incluiría nunca en una de sus novelas negras?
R.- Fenómenos paranormales. Necesito que todo se sustente en una base de raciocinio. Admito la mitología tal y como la usa Dolores Redondo: como canalizador de la trama, pero no como desenlace.
P.- ¿Cuáles son sus géneros y autores favoritos?
R.- Mi mayor defecto es que leo casi en exclusividad novela negra. Muy de vez en cuando, para desintoxicar, paso a la fantástica, pero nunca leo dos libros seguidos de este género.
En cuanto a los autores, tengo varios a los que admiro y de los que trato de aprender a través de sus libros, pero el que más me llena al leerlo es Lorenzo Silva. Otros grandes autores del género a los que admiro son Dolores Redondo, Nieves Abarca y Vicente Garrido, Toni Hill y, recientemente, María Oruña.
P.- ¿Qué está leyendo ahora mismo?
R.- He terminado hoy mismo Milena o el fémur más bello del mundo.
P.- Como lector, prefiere: ¿Libro electrónico o en papel?
R.- Me gusta mucho más el papel, pero por comodidad la mayor parte de mis lecturas son en formato digital.
P.- ¿Qué manías tiene a la hora de escribir?
R.- No sé si es una manía, pero el 90% de la novela está escrita a altas horas de la madrugada.
P.- Cuente alguna curiosidad literaria personal que le haya ocurrido y no ha sido desvelada hasta hoy.
R.- Cuando empecé a moverme en busca de una salida para mi primera novela, conocí a través de Twitter a una chica que se encontraba en una situación similar, hicimos una buena amistad digital e intercambiamos fragmentos de nuestras novelas. A menudo nos dábamos consejos, compartíamos inquietudes e incluso hicimos una apuesta. Hoy en día ella es una escritora que está demostrando todo su talento y yo trato de abrirme camino.
P.- Sus planes a corto y medio plazo ¿son?
R.- El corto plazo es evidente: volcarme con Muertes de sobremesa y luchar porque pueda llegar a todos los rincones de este país, que para un libro que, aunque en papel, se vende en casi en exclusividad por Internet, no es nada sencillo.
A largo plazo tengo una duda que el corto plazo me resolverá. Llevo más de 120 páginas escritas de una segunda novela con los mismos personajes que Muertes de sobremesa, y un proyecto muy avanzado para empezar una nueva que no tiene nada que ver con la que hoy nos ocupa esta entrevista y, la verdad, no sé cuál de las dos será por la que me vuelque finalmente.

PETRA DINDINGER: “La poesía es la pastilla para el dolor del mundo”

Entrevistamos a Petra Dindinger, bordadora de sueños e hilvanadora de letras que con su obra Eternos nos acerca al amor y a otras cuestiones. Además, nos habla de sus nuevos proyectos y de cómo sobrevivir a través de la palabra.

1.Cuéntanos, ¿cómo surgió la idea de publicar Eternos y cómo fue el proceso?

Desde niña me interesó siempre la historia, saber cómo vivieron en los albores de los tiempos, cómo a través de los siglos. Cuando me jubilé me inscribí a talleres de literatura creativa que dirigió Rosario Raro, autora entre otros de “Volver a Canfranc” y “La huella de una carta”. Sus alumnos teníamos que hacer ejercicios semanales con relatos de la más diversa temática y entre ellos los que más me gustaban eran los históricos. Tanto me gustaron que me planteé escribir más relatos, juntarlos y hacer un libro con ellos. ”Las olvidadas” de Ángeles Caso era un libro que me gustó mucho. Fue inspirador, pero quise hacer algo diferente, meterme en los personajes como si fuese yo misma. Así podía ser Himilce, Safo, Sofonisba de Anguisola sin serlo y expresarlas en tercera persona.

2.En Eternos nos hablas del amor en distintas formas y recorres la vida de diferentes personajes de la historia. ¿Crees que las relaciones amorosas han cambiado demasiado con respecto al pasado?

No creo que el amor, las diferentes formas y relaciones hayan cambiado para nada. El ser humano es como es, con sus sentimientos, gustos y placeres. Lo que ha cambiado, diría que para mejor, es la libertad en los países avanzados, en admitir la diversidad de los sentimientos y relaciones. En el amor debe de prevalecer la libertad de expresión de común acuerdo entre los amantes.

3.¿Qué época histórica elegirías para el amor?

El amor tiene muchas facetas, el amor romántico puede asomarse en el siglo XXI en una discoteca y no tiene porqué ser de otro siglo. Me gusta la época actual, la aceptación de la diversidad, la libertad sin estridencias, SER, AMAR, SENTIR eso se puede expresar ahora mismo, una mirada tierna de comprensión mutua, perseguir el deseo, ser auténtico. Sí, la época actual donde los cuentos de hadas sobran, y la ternura y entrega prevalece.

4.Con tu novela La barrera fuiste galardonada con el XII Premio Ciudad de Irún. ¿Qué opinión te merecen los concursos literarios y su difusión?

Para mí el premio de mi novela “La Barrera” fue como un viaje al espacio infinito, aunque en sí no me abrió ninguna puerta especial, porque a causa de los avatares de la vida no me pude dedicar a la literatura plenamente. Además, fue una heroicidad, ya que no tenía estudios literarios, me lancé al río y me encantó la sensación. En sí, creo que para los que se dedican a la literatura son importantes los premios, siempre son una especie de lanzamiento que dan credibilidad al autor y una alegría enorme al galardonado. Actualmente no participo en premios, he mandado relatos y poemas a diferente concursos, he sido seleccionada en casi todos, pero me frena totalmente el negocio que hay detrás de muchas editoriales que convocan los premios. Porque aun siendo seleccionada, te ofrecen comprar el libro en que figura tu obrita, o sea, les es un negocio seguro. ¿Quién no compra el libro en el cual aparece un escrito tuyo? Actualmente prefiero los likes de mi blog (petradin.wordpress.com). Alguien lee mis escritos y le gustan, de eso se trata…

5.Si tuvieras que elegir un personaje de Eternos para viajar a una isla desierta, ¿cuál sería? ¿Qué consejos le darías para que el amor no le hiciera demasiado daño?

Sin duda alguna me llevaría a una isla desierta al capitán Orazio Lomellini. El amor profesado a su esposa Sofonisba de Anguisola, su ternura hacia esa mujer veinte años mayor que él, que en su tiempo tuve que haber sido un bombazo de lo más anormal, ese hombre demostró al mundo lo que es regalar amor. Por supuesto no despreciaría al Sha Jahan quien hizo construir el Taj Mahal junto al río Yamuna.

6.En esta sociedad rápida en que vivimos, ¿se puede morir de amor o crees que el amor ha pasado de moda?

¿Morir de amor? Creo que todavía y a pesar de la vida moderna, aún hay quien se suicida si no es correspondido. Pero dudo que eso sea de amor, más bien del ego herido… No me veo capaz de afirmar que no pueda existir ese morir de amor, pero en esa sociedad moderna y estresada con los múltiples posibilidades de contactos y libertades, no va a ser fácil encontrar a alguien que muera de amor.

7.¿Qué opinión te merece el trato a la cultura en España?

Sabemos que el trato a la cultura siempre depende de los políticos, no tanto de la gente. Esa tiene libertad de elección, pero las diferentes vías culturales dependen y mucho del trato y de los impuestos de los gobiernos. Está tan a la vista que sobran las palabras y faltan ciertos hechos. También depende de los gustos de la clase política al mando. Y en ello he visto cosas esperpénticas que no quiero nombrar.

8.¿Qué consejos puedes dar a un autor novel?

Que escriba, que escriba mucho, que rompa lo escrito, que vuelva a escribir, que deje brotar sus inquietudes. Que no piense en un posible éxito ni fracaso, que exprese lo que lleva dentro, que observe, escuche, apunte, que lea, que olfatee, pero que no pierda el tiempo en pensar qué va a pasar con lo que escribe. Que se desengañe, que vuelva a levantar su ánimo, que sufra con cada palabra no escrita, pero que no se olvide de vivir, sin experiencia no hay mensaje…

9.Aparte de tus libros, estás involucrada en proyectos poéticos. En Nules (Castellón) que es tu lugar de residencia hay una eclosión literaria importante y con autores que se van haciendo camino. Cuéntanos algo de este fenómeno y qué tipos de actos organizáis para difundir la palabra versada.

La poesía es la pastilla para el dolor del mundo, no me considero poeta, pero me gusta la poesía, me gusta escribirla aunque no sirva mucho más que para mí. Ciertamente Castellón es un fenómeno poético, hay muy buenos poetas, mucho movimiento poético, no sé si es el clima, el mar, la gente es muy creativa y hay mil estilos diferentes. Me encanta. Es increíble. Gracias a Amelia Diaz Benlliure entré en un grupo poético y aprendo mucho de sus componentes. Amelia es un fenómeno, es poeta nata, lo lleva en la sangre, transmite. Estoy representada en una Antología de Poetas Castellonenses de 1984 y todavía seguimos en la brecha algunos desde entonces. Nunca he destacado en la poesía, en sí necesito otros recorridos, como la novela, la maratón de las letras, pero nunca abandonaré los versos, mis pildoritas para pedir justicia en el ámbito de los desfavorecidos. Publicamos nuestros versos en la revista Azharanía e invitamos a poetas de renombre para representar a todo el país.

10.¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Hay una novela que con un poco de suerte saldrá este invierno que viene, si es que viene el invierno… El título es “EL ENMARCADOR” donde se confunde de nuevo el amor con el arte. También estoy trabajando en otra novela que trata del tiempo entre las dos guerras mundiales en Alemania, donde el amor no tiene tanta importancia, sino la supervivencia del día a día en un país lleno de opresión criminal, versus Hitler. Sin que sea una novela sobre Hitler, pero él influyó en todo.

11.Para terminar, ¿Crees que hay algo eterno en la vida?

Oh, sí, lo más eterno de las eternidades el amor a lo que sea. Y el renacer a la vida. De momento creo que la vida y el amor son indestructibles, a no ser que el Norcoreano haga alguna barbaridad.
Muchísimas gracias Petra por contestar a mis preguntas, ha sido un verdadero placer.

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LA PREGUNTA DEL PUEBLO PARA LA PRÓXIMA ENTREVISTADA. Teresa Ruíz, la dama serena, la que exhala sabiduría… ¿Qué llevará entre manos ahora mismo?

 

 

Naci un otoño del 82 mientras Isabel Allende lanzaba su primera novela y las hojas amarilleaban en Madrid.
Treinta y un años después se editó la mía: “Parecían sombras”. Desde entonces escribo todo lo que se me ocurre: poesía, más novelas, microrrelatos…
Mi cita favorita viene de otro escritor: “El que resiste, gana”.
Mientras tanto vivo y soy feliz.

ÁNGEL M. CASTILLO DE LAS PEÑAS