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Bienvenidos al blog de ACEN Editorial

De libros japoneses y otras curiosidades

Poner un pie en el avión y ver que el destino que me esperaba era una buena opción literaria.
Una mujer japonesa iba cargada con dos libros en el asiento contiguo. Y es que no se puede remediar mirar de reojo cuando ves que un libro se empieza a leer por el final. Y no es que la mujer tuviera alguna manía especial, sino que en Japón de muchos es conocido que la escritura es de derecha a izquierda, por lo que se lee “al revés” que en Occidente, es decir, de atrás hacia adelante.
Tampoco es extraño ver que una de las pocas personas que iba cargada de libros era originaria del país del Sol Naciente y es que un 91% de la población japonesa lee de forma habitual y cada habitante consume una media de 47 libros al año, casi 4 libros al mes. (Envidia sana)

 

Mujer leyendo un libro en el metro de Tokyo

 

Con esto me aventuré a entrar en alguna librería japonesa. Allí todo es kilométrico: estanterías kilométricas, filas de personas esperando kilométricas y montañas y montañas de libros expuestos de manera original: en forma de escalera, de montaña…
Y llegó el momento: abrir uno de los libros y dignamente aparentar que me interesaba por su contenido sin levantar sospecha en los trabajadores que acechaban, lo de levantar sospecha lo digo porque alguien que solo conoce la palabra Arigatoo o Konnichiwa, llama la atención en los oriundos cuando tímidamente abre un libro japonés y lo hace desde el principio como lo hacemos en España disimulando como si entendiera todo lo que allí se plasmaba, vamos, un cuadro.
Me sorprendió el precio de estos, un libro con una edición en pasta dura y con cuidadas ilustraciones cuesta en torno a 1.600 yenes, unos 12 euros. El libro, en la estantería de últimas novedades, o eso entendí, ¡baratísimo! Aquí en España estas ediciones suelen llegar fácilmente a los 20 euros. Seguí mirando y continué sorprendiéndome: ¡libros infantiles preciosos por menos de 8 euros! Las ediciones salen muy baratas debido a que las tiradas son muy grandes, las cifras de autores y lectores se disparan en Japón y convierten a este país en uno de los más devoradores de libros del mundo.
Tanto es así que la venta de libros de segunda mano está en pleno auge, debido al gran número de libros que hay, su gran consumo y su sugerente precio.
No solo de letras vive la literatura, también hay que destacar la labor de diseñadores gráficos y dibujantes. En Japón absolutamente todo lo explican con ilustraciones. Por lo que si eres diseñador, ilustrador o dibujante y quieres vivir de ello, Tokio puede ser una buena opción para tu trabajo. Los cómics y el manga son en el distrito de Akihabara en Tokio todo un referente, allí te encontrarás con tiendas especializadas en ello y cualquiera lee estos libros: hombres trajeados, jóvenes… Allí puedes encontrar los manga-kissa, que son unos café biblioteca en la que puedes reservar un pequeño espacio para leer tus comics favoritos.
Y es que estar en un país donde se cuida tanto la literatura es un placer. Hasta tienen una festividad en torno a ella. Baikaisai, o el Festival de la flor del ciruelo, se lleva a cabo en Kitano Tenman en Kyoto en el mes de febrero para honrar la memoria de la patrona de la literatura deificado a Sugawara Michizane.
Sentado en un cubículo de una librería en Kioto, leyendo (o haciendo que leo) un libro en japonés de pastas duras e ilustraciones preciosas que pocos leen, me despido y os dejo esta frase de Murakami: “Si solo lees libros que todos leen, solo puedes pensar lo que todos están pensando”.

Pues eso, a leer cosas diferentes para pensar cosas diferentes. Lean, lean y viajen mucho.

Naci un otoño del 82 mientras Isabel Allende lanzaba su primera novela y las hojas amarilleaban en Madrid.
Treinta y un años después se editó la mía: «Parecían sombras». Desde entonces escribo todo lo que se me ocurre: poesía, más novelas, microrrelatos…
Mi cita favorita viene de otro escritor: «El que resiste, gana».
Mientras tanto vivo y soy feliz.

ÁNGEL M. CASTILLO DE LAS PEÑAS

Cursiva, «comillas» o negrita

Un punto a nuestro favor es que no debemos pensar en todo esto, pero, a veces, nos encontramos con textos donde por querer resaltar una parte o partes, los convertimos en un galimatías. Algunas partes del texto las ponemos en cursiva; otras, por ejemplo, pueden ser palabras que queramos destacar, entre comillas; y si ya rematamos, porque nos apetece o porque ese nombre parece mejor resaltarlo de otra forma, en negrita. Y nos quedamos tan satisfechos cuando se lo entregamos al editor.
Sin embargo, todo tiene su procedimiento y hay unas reglas de edición que conviene conocer. No todo puede ir en negrita, cursiva o con comillas.

Comencemos con la negrita:
Tiene, como el resto, función diacrítica y sirve como comodín para resaltar partes de un texto o alguna palabra en especial. Se utiliza más en textos periodísticos, web, diccionarios y bibliografías. Su uso depende del criterio que le quiera dar el editor, por lo que tenemos más vía libre para usarla, sobre todo, en casos donde no se pueda usar las comillas o la cursiva.
Bueno, parece fácil. No lo es, sin duda, porque la negrita en un texto utilizada de forma intermitente puede entorpecer la lectura al lector. Además, hay que vigilar que solo se utilice en las palabras que se quieran destacar y no ir más allá. Por ejemplo, el autor la utiliza para destacar un nombre propio en una obra, sin embargo, el editor lo entiende como una forma de destacar todos los nombres propios y el corrector lo puede extender a todos los que aparezcan en la obra, cuando el autor solo quería destacar uno en cuestión.
Esto es algo que habría que aclarar cuando enviamos una obra, para que así no haya confusiones a la hora de corregir y maquetar.

De mano de la negrita viene la cursiva y las comillas «»:
¡Anda! ¡Esto también tiene normas! Vamos con ellas.
¿Qué se puede escribir en cursiva?
•Los títulos de libros (obras literarias, científicas, tratados, monografías, etc.): El Quijote, periódico El País.
•Los títulos de obras de arte (escultura, pintura, canción, música): Las Meninas de Velázquez, El Guernica de Picasso.
•Títulos de películas, nombres de programas y series de televisión: Anatomía de Grey, Supervivientes, La Voz.
•Los seudónimos y alias o apodos cuando aparecen acompañados del nombre propio:
Leopoldo Alas, Clarín.
•Los nombres en latín y también los que están en un idioma extranjero y no se han adaptado al español.
¿Qué se puede escribir en comillas?
Sobre todo, se utilizan para resaltar una parte del texto como, por ejemplo, pensamientos directos del personaje.
En este apartado cabe destacar que hay tres tipos de comillas: las latinas «», las inglesas “” y las simples’. Y en los textos impresos se suelen utilizar en este mismo orden (aunque como escritores siempre recurramos a las inglesas).

¡Ahora, lo más importante!
No se puede escribir ni en cursiva ni en comillas:
•Los nombres oficiales de establecimientos, edificios, sociedades, aunque estén en otro idioma: Zara, El Corte Inglés, restaurante Vips, etc.
•Los títulos de obras que contienen normas y los libros sagrados: Código Penal, la Biblia, el Corán.
•Los nombres de personajes de ficción, aunque sean apodos: el señor Kaplan, interpretado por Cary Grant.
•Nombres de razas (animales y humanas), tribus o etnias.

Y eso es todo. Un pequeño resumen de un pequeño mundo al que llamamos para destacar nuestras más grandes palabras.

 

Elisa Campos Aguilar
Soy escritora, correctora y bloguera. Apasionada de la literatura y del cine. Amante de los animales y de la naturaleza. Viajera en sueños y forjadora de ilusiones.

ELISA CAMPOS AGUILAR

Cómo escribir una obra maestra

Cuando terminas de escribir tu libro posiblemente te ocurran dos cosas: que crees haber escrito una obra maestra, o por el contrario, comienzas a pensar que lo que has escrito es una auténtica y genuina mierda que nadie va a querer leer.
Normalmente no será ni una cosa ni otra.
Las grandes obras maestras se caracterizan por varios detalles sin importancia que son comunes a todas y que sus autores han tenido la valentía o la capacidad de mostrar y que han convertido sus obras en clásicas, en inmortales, en obras maestras de la literatura.

Vamos a analizarlo:
En principio la obra tiene que tener originalidad. Tenemos que ser conscientes de que lo que vamos a contar y la forma en que lo vamos a contar es original y genuina. Por ejemplo El tambor de hojalata de Gunter Grass o la Metamorfosis de Kafka han sido originales ya no solo por la historia que cuentan sino además por un lenguaje característico muy concreto. La forma de escribir de Grass, la ironía, la invención de palabras que describen perfectamente a las personas o la forma en que Kafka convierte una metáfora en novela, son simplemente magistrales.
Hay que tener cierta voluntad artística, sin duda. Escribas como escribas tienes que tener en mente querer crear una obra de arte en la que el lenguaje no es una finalidad en sí mismo aunque esté perfectamente cuidado o no… es el fondo lo que importa, lo que vas a contar y dependiendo de qué quieras contar el lenguaje ha de ser acorde a ello.
También hay que tener en cuenta nuestra intención comunicativa. Qué queremos contar. Alguien dijo que para escribir un libro basta con tener algo que decir y hacerlo, el resto, las dotes lingüísticas, el estilo, la narrativa, los recursos poéticos son las armas que tenemos a nuestro alcance y que nos van a ayudar en el empeño de contar aquello que nos interesa. De nuevo, volvemos al fondo, sin quedarnos puramente en lo estético.
Tu libro ha de tener un mundo propio, ha de ser un lugar donde los personajes y la historia convivan y donde se cree ese mensaje interno de la obra. No importa si estás escribiendo novela histórica, ciencia ficción, novela negra o una de vampiros, todo eso formaría parte de un fondo en el cual deben moverse los personajes y el argumento y quizá determine el cómo escribir, pero sin perder el espacio personal de tu historia y sin dejar que la generalidad de unos hechos nos impida profundizar en lo que estamos contando y que solo va a incumbir a los personajes de tu narración.
Hemos hablado del fondo, pero también hay que cuidar la forma, el mensaje que quieras dar determinará qué tipo de personajes y en qué lugar se mueven, por lo tanto también la forma en que te has de expresar. Sería incongruente que un personaje actual hablara y pensara como hablaban los personajes del siglo de oro o viceversa, por tanto, tu libro debe adecuarse siempre al momento y utilizar el lenguaje adecuado para él. Un ejemplo claro de utilización del lenguaje es Muñoz Molina, leer un libro suyo es viajar en el tiempo tan solo por las palabras con las que se expresa.
Obviamente, cuando uno se sienta a escribir, puede que no se plantee hacer una obra maestra, pero siempre hay que plantearnos para qué queremos escribir, qué vamos a contar, qué podemos aportar.
Si escribimos novela, dar un mensaje se puede ir diluyendo a medida que avanza la narración con lo cual tenemos que tener siempre presente lo que de verdad queremos narrar, trazarnos una especie de camino mental hacia la obtención de una meta y no desperdigarnos entre los párrafos, y así, aunque nuestros personajes cobren vida propia, irán a dónde nosotros nos hemos propuesto que vayan y contarán lo que de verdad queremos contar.
Por coherencia personal, aunque pretendamos simplemente contar cosas, sin sentirnos en la necesidad de crear grandes obras, tenemos que buscar la calidad; hay que estudiar, aprender, mejorar, utilizar todas las técnicas a nuestro alcance, corregir los textos, mejorarlos, ser críticos con ellos, cuidarlos, aceptar consejos, no cansarnos nunca de observar ni de leer las grandes obras de la literatura, tratar de hacer que ese viaje sea lo más agradable y ameno para el lector, que le guste lo que escribimos aunque no pretendamos tener un fondo inexpugnable ¿verdad? Pero sí vamos a ofrecer calidad literaria suficiente como para que nuestro libro sea un buen libro, para que guste, para que se lo pasen bien leyéndonos.
La técnica narrativa se aprende y por tanto, aunque no tengamos el talento de los grandes maestros y el fondo necesario que toda gran obra ha de tener, no tenemos porqué escribir mal, al contrario, podemos escribir muy bien, ser leídos y que nuestros libros gusten y se vendan.
A lo mejor no queremos decir nada, queremos simplemente distraer, divertir al lector, nos gusta divertirnos a nosotros también, plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, pero a eso no se le llama escritor, eso es grafomanía, y oye, también es completamente legítimo, ahora eso sí, no será nunca una obra maestra.
En ese caso, posiblemente, obtengas respuesta a la cuestión con la que comenzaba en artículo.

 

Nina Peña Pitarch
Nací en Castellón, en 1970. En 2016 publiqué mi primera novela “¿Cómo que a qué huelen las nubes?” un libro divertido y feminista sobre mujeres de hoy.
Desde entonces he publicado varias cosillas en Amazon y colaboro con diferentes medios.
Con “Rosa de los vientos”, mi segunda novela, me adentro en la intimidad de las escritoras noveles; en los miedos, sueños, esperanzas y en la superación constante que toda creación conlleva.
Con mi trabajo trato de afianzarme  dentro del panorama nacional junto a toda una nueva generación de escritores independientes que luchamos por ser leídos.

NINA PEÑA PITARCH

«Muertes de sobremesa» de David Jiménez «El Tito»

Reseña de “Muertes de sobremesa” por Francisco Marín (director de contenidos de Cartagena Negra)

TÍTULO: Muertes de sobremesa

AUTOR: David Jiménez Martínez, El Tito

EDITA: ACEN Editorial (2015)

Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 14,5 x 21 cm. Número de páginas: 390. PVP: 16,95. ISBN: 978-84-943645-7

«La especie humana es la más salvaje del mundo»

¿Qué se puede decir de una historia que te agarra el corazón y el intelecto desde el principio y acabas llorando con ella?

Exactamente eso es lo que me ha ocurrido al leer Muertes de sobremesa. Nos encontramos frente a un relato que, con fondo policial, trata dos temas muy sensibles: la “compra-venta” de niños y el maltrato animal.

David Jiménez ha entrado por la puerta grande en el difícil mundo de la novela negra… eso sí, se ha puesto el listón muy alto; espero y deseo fervientemente que lo mantenga y, ¿por qué no?, lo supere. Con Muertes de sobremesa se incorpora a esa nómina de escritores jóvenes y algún que otro menos joven que toman como escenarios de sus novelas ciudades conocidas y fácilmente identificables: Dolores Redondo –el valle del Baztán-, Estela Chocarro –alrededores de Pamplona-, Santiago Álvarez –Valencia-, Julio Cesar Cano –Castellón-, César Pérez Vellida –Valladolid-, Antonio Parra –Cartagena-… El Tito toma como excusa, Cartagena y más concretamente los aledaños de una barriada –la mía- denominada San Ginés, incluso se hace referencia a mi calle como un punto de la investigación. Es una delicia poder caminar por los vericuetos que los protagonistas patean.

La historia comienza con un asesinato en un piso, del Paseo Alfonso XIII, frente al hipermercado Carrefour. Aquí arranca la búsqueda, por parte del inspector Marcial Lisón, del asesino del café. Después de dieciocho años vuelve a la palestra un asesino en serie para ¡¿convertir?! a sus víctimas en verdugos. El inspector Lisón es un policía muy peculiar, como único amigo de verdad cuenta con su galgo, que tiene que retomar una investigación que le explotó en la cara cuando, a mediados de los años noventa, era un simple agente a las órdenes del inspector Villanueva. Sabe que el asesino del café ha vuelto cuando ve el cadáver desnudo de Emma, mujer de Villanueva, sentado frente a la mesa de la cocina, con dos tazas de café y el dedo anular amputado.

La investigación es muy enrevesada y difícil. Acompañamos a Marcial Lisón y a su compañera Zoe en sus pesquisas; y en sus relaciones personales; incómodas, a veces, y no de buen gusto para algunos de ellos. El autor lleva y trae al lector con gran maestría… con un relato vivo y audaz que, en más de un pasaje, te deja sin respiración y mirando incrédulo lo escrito. Al avanzar, algunas cuestiones no son lo que parecen y las últimas cien páginas son memorables –llegándome a recordar a un autor, muy respetado por mi, como es Pierre Lemaitre en su obra Àlex– donde consigue cuadrar un círculo muy difícil de cuadrar, pero David lo consigue sin que nos ¿demos cuenta? Puede haber un momento en que uno puede pensar que… pero lo que realmente es, es una auténtica sorpresa.

En Muertes de sobremesa no solamente se investigan unos hechos pasados… también es interesante poder investigar y negociar con los recuerdos más profundos de algunos de los protagonistas. Sorpresas y gordas las hay, además de mucho amor a los animales –en particular a un galgo-. Lo entiendo perfectamente. Un final muy abierto… que deseo que no se cierre de momento y podamos seguir de cerca nuevas aventuras de Marcial/Zoe.

Gracias, David, por esta lectura y por lo mucho que podemos aprender de relaciones, no sólo humanas, sino con nuestros amigos los animales. Al tiempo que dejas muy claro que nadie puede huir de su pasado y hay que estar preparado porque en cualquier momento puede explotarnos en la cara. Posiblemente, en mi interior, acabo de declarar a Muertes de sobremesa como mi mejor novela novel de 2015.

David Jiménez Martínez «El Tito» (Cartagena, 1978) es Licenciado en Biología por la Universidad de Murcia. Trabaja como agente marítimo en el Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA), un cuerpo policial adscrito a la Agencia Tributaria que se encarga de la represión del contrabando, la investigación del blanqueo de capitales y la fiscalización de los Impuestos Especiales.

Charlamos con David para saber un poco más de él y su obra…
P.- ¿Desde cuándo escribe?
R.- Es una pregunta difícil de responder porque, en mayor o menor medida, escribo desde que era bastante pequeño. Lo que ocurre es que empecé a tomármelo más en serio, es decir, escribir con visos de ser publicado, hará unos tres años.
P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nace Muertes de sobremesa?
R.- Nace después de haber escrito una primera novela del mismo género que no tuve la suerte de publicar, así que el porqué supongo que atiende a un afán de superación y mejora. El cómo lo recuerdo perfectamente: sacando a Leti, la perra con la que aparezco abrazado en la solapa interior de Muertes de sobremesa. Pensé en cómo disfrutaba de la soledad de esos paseos con mi perra y cómo me servían para ordenar las cosas que me habían sucedido a lo largo del día, de ahí que introdujese el personaje de Sola y dotase a Marcial Lisón de un cierta soledad que diese juego a esta relación. El cuándo se ubica en junio de 2013, después de abandonar la primera novela y centrarme en mejorar aquellos aspectos que las editoriales y agencias literarias me habían aconsejado.
P.- Defina brevemente qué es para usted la novela negra.
R.- Definir la novela negra es muy complejo, así que de antemano admito cualquier otra definición que no se ajuste a la que a continuación voy a dar. Para mí la novela negra es toda aquélla que, en torno a un óbito acontecido de cualquier índole, profundiza en la vida personal de los personajes, no limitándose a mostrar de ellos lo que tiene una cierta relación con la muerte que nos ocupa, sino yendo más allá y mostrando sus inquietudes, sus cotidianidades, en fin todo lo que ayude a hacer más poliédricos a los personajes.
P.- ¿Hasta qué punto es necesaria en nuestra sociedad?
R.- Sólo hay que echar un vistazo a las noticias para ver que estamos rodeados de novela negra de carne y hueso por todos lados. Creo que conocer por qué una persona es capaz de arrebatar lo más preciado que tiene otro ser humano, es decir, la vida, ayuda a entender en qué sociedad nos movemos en la actualidad, donde el precio de la existencia, muchas veces, se desploma alcanzando unos mínimos preocupantes.
P.- ¿Cree que el género negro ya no es considerado como literatura de ‘segunda clase’?
R.- Es cierto que en esta época de crisis el crecimiento de este género tiene una relación directa con eso que comentaba antes de conocer el porqué de las cosas. Por qué se puede dejar a una familia con niños pequeños en la calle mientras políticos corruptos que nos roban a espuertas siguen viviendo con todo tipo de lujos. Por qué un marido maltrata a su mujer hasta matarla para suicidarse después, pudiendo haber acabado con su vida sin dañar la de nadie más.
Pues bien, partiendo de que no creo que haya orden de prelación en la literatura, ese aumento de lectores del género, siguiendo la norma del cliente siempre tiene la razón, coloca a la novela negra dentro de esa hipotética primera clase.
P.- ¿Cuándo supo que escribiría novela negra?
R.- No sabría decir cuándo, pero sí sabía que lo único que de verdad me llena al escribir es hacerlo de este género.
P.- ¿Se inclina más por la personalidad del criminal o del agente de la ley?
R.- Debido a mi trabajo es más fácil posicionarme del lado del agente de la ley, pero reconozco que hay ciertas novelas donde es muy interesante ubicarse en la otra vertiente.
P.- ¿Sangre o psicología?
R.- Ambas. Según el momento, según el tipo de novela y según quién la escriba.
P.- Elija arma y técnica, ¿cuál es su medio preferido a la hora de matar?
R.- Las manos y la asfixia. Me parece que dar muerte a alguien es un gesto íntimo que necesita hacerse sintiéndolo uno mismo. Sé cómo suena, pero hablo desde el punto de vista de un homicidio literario, por supuesto.
P.- ¿Qué no incluiría nunca en una de sus novelas negras?
R.- Fenómenos paranormales. Necesito que todo se sustente en una base de raciocinio. Admito la mitología tal y como la usa Dolores Redondo: como canalizador de la trama, pero no como desenlace.
P.- ¿Cuáles son sus géneros y autores favoritos?
R.- Mi mayor defecto es que leo casi en exclusividad novela negra. Muy de vez en cuando, para desintoxicar, paso a la fantástica, pero nunca leo dos libros seguidos de este género.
En cuanto a los autores, tengo varios a los que admiro y de los que trato de aprender a través de sus libros, pero el que más me llena al leerlo es Lorenzo Silva. Otros grandes autores del género a los que admiro son Dolores Redondo, Nieves Abarca y Vicente Garrido, Toni Hill y, recientemente, María Oruña.
P.- ¿Qué está leyendo ahora mismo?
R.- He terminado hoy mismo Milena o el fémur más bello del mundo.
P.- Como lector, prefiere: ¿Libro electrónico o en papel?
R.- Me gusta mucho más el papel, pero por comodidad la mayor parte de mis lecturas son en formato digital.
P.- ¿Qué manías tiene a la hora de escribir?
R.- No sé si es una manía, pero el 90% de la novela está escrita a altas horas de la madrugada.
P.- Cuente alguna curiosidad literaria personal que le haya ocurrido y no ha sido desvelada hasta hoy.
R.- Cuando empecé a moverme en busca de una salida para mi primera novela, conocí a través de Twitter a una chica que se encontraba en una situación similar, hicimos una buena amistad digital e intercambiamos fragmentos de nuestras novelas. A menudo nos dábamos consejos, compartíamos inquietudes e incluso hicimos una apuesta. Hoy en día ella es una escritora que está demostrando todo su talento y yo trato de abrirme camino.
P.- Sus planes a corto y medio plazo ¿son?
R.- El corto plazo es evidente: volcarme con Muertes de sobremesa y luchar porque pueda llegar a todos los rincones de este país, que para un libro que, aunque en papel, se vende en casi en exclusividad por Internet, no es nada sencillo.
A largo plazo tengo una duda que el corto plazo me resolverá. Llevo más de 120 páginas escritas de una segunda novela con los mismos personajes que Muertes de sobremesa, y un proyecto muy avanzado para empezar una nueva que no tiene nada que ver con la que hoy nos ocupa esta entrevista y, la verdad, no sé cuál de las dos será por la que me vuelque finalmente.

PETRA DINDINGER: “La poesía es la pastilla para el dolor del mundo”

Entrevistamos a Petra Dindinger, bordadora de sueños e hilvanadora de letras que con su obra Eternos nos acerca al amor y a otras cuestiones. Además, nos habla de sus nuevos proyectos y de cómo sobrevivir a través de la palabra.

1.Cuéntanos, ¿cómo surgió la idea de publicar Eternos y cómo fue el proceso?

Desde niña me interesó siempre la historia, saber cómo vivieron en los albores de los tiempos, cómo a través de los siglos. Cuando me jubilé me inscribí a talleres de literatura creativa que dirigió Rosario Raro, autora entre otros de “Volver a Canfranc” y “La huella de una carta”. Sus alumnos teníamos que hacer ejercicios semanales con relatos de la más diversa temática y entre ellos los que más me gustaban eran los históricos. Tanto me gustaron que me planteé escribir más relatos, juntarlos y hacer un libro con ellos. ”Las olvidadas” de Ángeles Caso era un libro que me gustó mucho. Fue inspirador, pero quise hacer algo diferente, meterme en los personajes como si fuese yo misma. Así podía ser Himilce, Safo, Sofonisba de Anguisola sin serlo y expresarlas en tercera persona.

2.En Eternos nos hablas del amor en distintas formas y recorres la vida de diferentes personajes de la historia. ¿Crees que las relaciones amorosas han cambiado demasiado con respecto al pasado?

No creo que el amor, las diferentes formas y relaciones hayan cambiado para nada. El ser humano es como es, con sus sentimientos, gustos y placeres. Lo que ha cambiado, diría que para mejor, es la libertad en los países avanzados, en admitir la diversidad de los sentimientos y relaciones. En el amor debe de prevalecer la libertad de expresión de común acuerdo entre los amantes.

3.¿Qué época histórica elegirías para el amor?

El amor tiene muchas facetas, el amor romántico puede asomarse en el siglo XXI en una discoteca y no tiene porqué ser de otro siglo. Me gusta la época actual, la aceptación de la diversidad, la libertad sin estridencias, SER, AMAR, SENTIR eso se puede expresar ahora mismo, una mirada tierna de comprensión mutua, perseguir el deseo, ser auténtico. Sí, la época actual donde los cuentos de hadas sobran, y la ternura y entrega prevalece.

4.Con tu novela La barrera fuiste galardonada con el XII Premio Ciudad de Irún. ¿Qué opinión te merecen los concursos literarios y su difusión?

Para mí el premio de mi novela “La Barrera” fue como un viaje al espacio infinito, aunque en sí no me abrió ninguna puerta especial, porque a causa de los avatares de la vida no me pude dedicar a la literatura plenamente. Además, fue una heroicidad, ya que no tenía estudios literarios, me lancé al río y me encantó la sensación. En sí, creo que para los que se dedican a la literatura son importantes los premios, siempre son una especie de lanzamiento que dan credibilidad al autor y una alegría enorme al galardonado. Actualmente no participo en premios, he mandado relatos y poemas a diferente concursos, he sido seleccionada en casi todos, pero me frena totalmente el negocio que hay detrás de muchas editoriales que convocan los premios. Porque aun siendo seleccionada, te ofrecen comprar el libro en que figura tu obrita, o sea, les es un negocio seguro. ¿Quién no compra el libro en el cual aparece un escrito tuyo? Actualmente prefiero los likes de mi blog (petradin.wordpress.com). Alguien lee mis escritos y le gustan, de eso se trata…

5.Si tuvieras que elegir un personaje de Eternos para viajar a una isla desierta, ¿cuál sería? ¿Qué consejos le darías para que el amor no le hiciera demasiado daño?

Sin duda alguna me llevaría a una isla desierta al capitán Orazio Lomellini. El amor profesado a su esposa Sofonisba de Anguisola, su ternura hacia esa mujer veinte años mayor que él, que en su tiempo tuve que haber sido un bombazo de lo más anormal, ese hombre demostró al mundo lo que es regalar amor. Por supuesto no despreciaría al Sha Jahan quien hizo construir el Taj Mahal junto al río Yamuna.

6.En esta sociedad rápida en que vivimos, ¿se puede morir de amor o crees que el amor ha pasado de moda?

¿Morir de amor? Creo que todavía y a pesar de la vida moderna, aún hay quien se suicida si no es correspondido. Pero dudo que eso sea de amor, más bien del ego herido… No me veo capaz de afirmar que no pueda existir ese morir de amor, pero en esa sociedad moderna y estresada con los múltiples posibilidades de contactos y libertades, no va a ser fácil encontrar a alguien que muera de amor.

7.¿Qué opinión te merece el trato a la cultura en España?

Sabemos que el trato a la cultura siempre depende de los políticos, no tanto de la gente. Esa tiene libertad de elección, pero las diferentes vías culturales dependen y mucho del trato y de los impuestos de los gobiernos. Está tan a la vista que sobran las palabras y faltan ciertos hechos. También depende de los gustos de la clase política al mando. Y en ello he visto cosas esperpénticas que no quiero nombrar.

8.¿Qué consejos puedes dar a un autor novel?

Que escriba, que escriba mucho, que rompa lo escrito, que vuelva a escribir, que deje brotar sus inquietudes. Que no piense en un posible éxito ni fracaso, que exprese lo que lleva dentro, que observe, escuche, apunte, que lea, que olfatee, pero que no pierda el tiempo en pensar qué va a pasar con lo que escribe. Que se desengañe, que vuelva a levantar su ánimo, que sufra con cada palabra no escrita, pero que no se olvide de vivir, sin experiencia no hay mensaje…

9.Aparte de tus libros, estás involucrada en proyectos poéticos. En Nules (Castellón) que es tu lugar de residencia hay una eclosión literaria importante y con autores que se van haciendo camino. Cuéntanos algo de este fenómeno y qué tipos de actos organizáis para difundir la palabra versada.

La poesía es la pastilla para el dolor del mundo, no me considero poeta, pero me gusta la poesía, me gusta escribirla aunque no sirva mucho más que para mí. Ciertamente Castellón es un fenómeno poético, hay muy buenos poetas, mucho movimiento poético, no sé si es el clima, el mar, la gente es muy creativa y hay mil estilos diferentes. Me encanta. Es increíble. Gracias a Amelia Diaz Benlliure entré en un grupo poético y aprendo mucho de sus componentes. Amelia es un fenómeno, es poeta nata, lo lleva en la sangre, transmite. Estoy representada en una Antología de Poetas Castellonenses de 1984 y todavía seguimos en la brecha algunos desde entonces. Nunca he destacado en la poesía, en sí necesito otros recorridos, como la novela, la maratón de las letras, pero nunca abandonaré los versos, mis pildoritas para pedir justicia en el ámbito de los desfavorecidos. Publicamos nuestros versos en la revista Azharanía e invitamos a poetas de renombre para representar a todo el país.

10.¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Hay una novela que con un poco de suerte saldrá este invierno que viene, si es que viene el invierno… El título es “EL ENMARCADOR” donde se confunde de nuevo el amor con el arte. También estoy trabajando en otra novela que trata del tiempo entre las dos guerras mundiales en Alemania, donde el amor no tiene tanta importancia, sino la supervivencia del día a día en un país lleno de opresión criminal, versus Hitler. Sin que sea una novela sobre Hitler, pero él influyó en todo.

11.Para terminar, ¿Crees que hay algo eterno en la vida?

Oh, sí, lo más eterno de las eternidades el amor a lo que sea. Y el renacer a la vida. De momento creo que la vida y el amor son indestructibles, a no ser que el Norcoreano haga alguna barbaridad.
Muchísimas gracias Petra por contestar a mis preguntas, ha sido un verdadero placer.

Consigue tu libro de “Eternos” de Petra Dindinger en nuestra tienda virtual.

LA PREGUNTA DEL PUEBLO PARA LA PRÓXIMA ENTREVISTADA. Teresa Ruíz, la dama serena, la que exhala sabiduría… ¿Qué llevará entre manos ahora mismo?

 

 

Naci un otoño del 82 mientras Isabel Allende lanzaba su primera novela y las hojas amarilleaban en Madrid.
Treinta y un años después se editó la mía: «Parecían sombras». Desde entonces escribo todo lo que se me ocurre: poesía, más novelas, microrrelatos…
Mi cita favorita viene de otro escritor: «El que resiste, gana».
Mientras tanto vivo y soy feliz.

ÁNGEL M. CASTILLO DE LAS PEÑAS

 

Soy Escritor, con Mayúsculas.

La controversia de las mayúsculas a debate. ¿Sabemos realmente qué palabras pueden o deben ir en mayúscula y cuáles no?
Cuando somos escritores nos preocupamos más por transmitir que por corregir. Nos emocionamos imaginando, convirtiendo y viendo como las letras avanzan a través del teclado. No nos fijamos en las comas, ni los puntos; a veces, incluso, ni en los acentos. Es normal porque las palabras no tienen solo significado, también contenido, que es lo que impulsa a utilizarlas. Las palabras son actores de un mundo que vive dentro de nosotros y que pugna por salir a cualquier precio.
Terminamos la obra y suspiramos satisfechos. Sin embargo, ahora es cuando nos adentramos en el difícil mundo de los detalles léxicos y gramaticales. Creemos que nuestra obra es perfecta, pero no es así.
Ahí es donde entra el trabajo del corrector, debe dejar intacto el espíritu del escrito, que este no pierda la esencia, pero cambiar aquello que no sea correcto desde el punto de vista tipográfico, morfológico o gramatical.
Una de las principales dudas que nos puede surgir es la utilización de las Mayúsculas. Si desconocemos el tema, vamos a utilizar esta función tal como nos lo han enseñado en las clases de Lengua, es decir, para marcar los nombres propios y después del punto.
Pues tengo que decir que hay muchas más connotaciones que no solemos tener en cuenta, por ejemplo: ¿Sabéis que los tratamientos, títulos y cargos se escriben con minúscula, pero las abreviaturas en Mayúsculas?, ¿que sol, tierra y luna solo se escriben en Mayúsculas en contextos astronómicos?
Para aportar un poco de luz al asunto, aquí os dejo una tabla que puede ser muy útil a la hora de decidir si una palabra puede o no ir en mayúsculas:

Casos Mayúscula Minúscula Ejemplo Excepción
Tratamientos, títulos y cargos. x monseñor, duque, usted, fray, rey, reina, ministro, arzobispo, etc. Abreviaturas: Sr., Ud., S. S. por Su Santidad. Solo es admisible que rey y reina vayan en mayúscula si no acompañan al nombre propio.
Gentilicios, pueblos y etnias x los tuaregs, los bielorrusos, los cíngaros.
Movimientos artísticos y culturales. X El Barroco.
Cuerpos celestes. X Júpiter, Marte, cometa Halley. sol, tierra y luna en minúsculas fuera del contexto astronómico.
Puntos cardinales. x norte, sur, este, oeste. Excepto cuando forman parte de un nombre propio (América del Norte, Europa del Este).
Días de la semana, meses y estaciones. x lunes, abril, primavera
Festividades X Navidad, Semana Santa Si funcionan como genéricos, en minúscula
Periodos prehistóricos e históricos X Alta Edad Media La palabra historia y prehistoria en minúsculas.
Medicamentos x ibuprofeno, paracetamol. En mayúscula los nombres comerciales: Lexatin, Prozac, Aspirina.

Resumiendo, aunque aquí no están especificadas todas las situaciones en las que nos podemos encontrar:
• Existen mayúsculas que se exigen por la puntuación.
• Se pueden utilizar las mayúsculas para resaltar una parte del texto y favorecer su legibilidad.
• La mayúscula sirve para identificar los nombres propios.
• No se escriben con mayúscula los nombres de los días de la semana, los meses, las estaciones, los títulos y tratamientos, los idiomas, las monedas, las etnias y pueblos, las razas y los colores, las ramas del conocimiento, las religiones y sus conceptos, los puntos cardinales, los hemisferios, polos geográficos y los medicamentos.

 

Elisa Campos Aguilar
Soy escritora, correctora y bloguera. Apasionada de la literatura y del cine. Amante de los animales y de la naturaleza. Viajera en sueños y forjadora de ilusiones.

ELISA CAMPOS AGUILAR

Autoedición, coedición y edición ¿De qué va esto?

Bueno, ya tienes tu libro terminado y ahora se abre ante ti un mundo infinito de formas de publicarlo.

Las editoriales florecen por doquier. Nunca ha sido más fácil que ahora publicar un libro y la posibilidad de los eBooks te permite llegar a lugares donde ni siquiera te habías imaginado. Pero, realmente, ¿sabes qué hacer con tu libro?

Lo que haces es plantearte cómo lo quieres publicar. Si en formato tradicional o en electrónico o quizá en ambos. Pero te encuentras que, en todo caso, hay cientos de editoriales que, ¡oh sorpresa! están dispuestas a publicarlo, a correr el riesgo, a apostar por ti y por tu talento.

Bueno, voy a ponerte los pies en la tierra y a desentrañar cómo funcionan esas editoriales que se están pegando por publicar tu libro y esos métodos nuevos de publicación que están a tu alcance.
Primero que nada mira el nombre de la editorial. Si es Planeta adelante. Si no es Planeta pero su sello está en todas las librerías que has visitado, está publicando con escritores que ya se han hecho un hueco y van adquiriendo prestigio, también adelante. Si no es así, probablemente, te conviene seguir leyendo.

Has de tener en cuenta de que el mundo editorial ha evolucionado, y la versión romántica y bohemia del editor y del escritor es algo que se ha quedado en la literatura. Ahora las editoriales son negocios, son empresas que quieren obtener beneficios, algo que es obvio. Y que aunque creas que apuestan por el arte, no publican por amor al arte.

Es lo que yo llamo vivir del cuento y no de la literatura.

Esas editoriales te proponen un modelo de publicación que, ante la disyuntiva de tener que hacerlo tú casi todo, comienzas a pensar si no sería mejor autopublicarse.

Por eso, porque posiblemente ante tanta información cruzada, tanta promesa y al mismo tiempo tantos comentarios como lees en redes sociales sobre casos “extraños” la autopublicación te parece un buen recurso.

Voy a desgranarte en qué consiste todo eso.

 

AUTOPUBLICACIÓN

Como su propio nombre indica, te lo vas a tener que publicar tú mismo. Buscar una imprenta, maquetar el libro, corregirlo, hacer la portada, revisar las pruebas de imprenta, hacerte cargo del IBSN y del DL, asumiendo los costes de todo.

Si has pedido presupuestos sabrás cuánto cuesta una buena corrección, una buena portada y maquetación, cuanto es el coste por libro en una imprenta. Si tienes cash, perfecto, adelante.

Pero antes piensa que cuando esté el libro impreso, ya en tus manos deberás asumir la distribución, el marketing, la promoción… ahí es donde puede que tengas dificultades si pretendes hacerlo tú todo y solito, porque posiblemente no tengas los contactos necesarios, no conozcas los canales de distribución ni sepas de marketing como para tener una buena estrategia. (No, tres spam en Facebook no es marketing).

 

COEDICIÓN

Bien, visto que autopublicar en formato tradicional no es tan fácil como lo pintan comienzas a barajar la posibilidad de la coedición.

La coedición consiste en publicar tu libro corriendo a medias con los gastos tú y la editorial maravillosa con la que te pusiste en contacto vía email una vez y te ha llamado trescientas veces para ver si cerráis el contrato.

La coedición te ofrece la impresión, el trámite de IBSN y DL, la promoción del libro, la distribución en librerías y la venta en su extenso catálogo de libros online. Ellos ponen una parte del dinero y tú la otra. En concreto tú pondrás un 50%, pero posiblemente en el contrato te ofrezcan un 45% de los beneficios, con lo cual las cifras comienzan a no cuadrarte.

Además, la portada, la maquetación y sobre todo la corrección te las van a querer cobrar aparte porque eso ya no pertenece propiamente a la parte editorial. Sino que debería llegar el libro ya corregido, bien maquetado y a poder ser con una portada fantástica en la que ellos se van a limitar a poner su sello.

Pero bueno, como te prometen una buena distribución, aún sopesas esa posibilidad. Te prometen también una cantidad increíble de libros, tal vez 500 en la primera edición.

Piensa. Si tienen tan gran distribución, si llegan a 300 librerías de forma presencial más su web. ¿Cuántos libros van a dejar en ellas? ¿Dos ejemplares? Algo no cuadra.

Lo más posible es que no te impriman esos 500 libros o que no tengan esa inmensa red que dicen tener. Quizá ambas cosas.

La coedición es, para mí, la peor opción de todas, porque tú vas a poner no solo el libro del que eres autor sino un inmenso trabajo (recuerda que te vas a encontrar con 500 libros para vender) para tener que dividir las ganancias.

 

EDITORIALES

Aquí hay partes muy diferenciadas. Porque aunque sean editoriales no todas funcionan de la misa forma.

Ante todo, una editorial va a correr con todos los gastos del libro, va a apostar por ti pero no todas las que te dicen eso van a cumplirlo del todo, así que por experiencia propia, voy a darte las claves para que sepas con quien te puedes encontrar.

– Desconfía de aquellas que te pidan dinero, eso sería coedición aunque no te lo digan.

– Desconfía de aquellas que te dicen que vas a estar en toda España, en las mejores redes de librerías y en las más conocidas. No suele ser así.

– Desconfía si te ponen un número elevado de ejemplares para la primera edición y en el contrato te ponen cláusulas como que tú has de hacer frente al pago de los ejemplares devueltos de depósito o del stock.

– Desconfía si te hacen firmar un contrato sin fecha de finalización en los derechos de autor.

– Desconfía si el pago de los derechos de autor no es en dinero contante y sonante y pretenden pagarte con ejemplares de tu propio libro del que, por cierto, no contemplan ofrecerte ningún ejemplar de cortesía.

– Desconfía si te están prometiendo todo aquello que soñaste alguna vez. Posiblemente no sea cierto y estén jugando con tus ilusiones.

– Desconfía si no te preparan presentaciones en tu ciudad o sí te exigen que estas no sean en ninguna librería de prestigio para poder tener más margen de beneficios.
Y a estas alturas te estarás preguntando en quién puedes confiar, y hasta tal vez comiences a mirar tu libro con rencor.

Confía en ti y en tu instinto. Si en una entrevista ves algo raro o detectas una adulación o grandilocuencia que no corresponde, posiblemente te están dorando la píldora.

Confía en una editorial que te desgrane punto por punto los gastos que ellos asumen y los porcentajes de beneficios para todas las partes, eso incluye la imprenta que se lleva ya un 30% del precio del libro y las librerías que se llevan otro 30%, lo cual deja apenas un 40% de beneficio para ti, para la editorial y al que hay que restar los gastos de editorial, tales como la obtención de IBSN y DL, maquetación, portada, una última corrección y edición. He dicho última corrección, el libro ha de estar corregidísimo cuando llegue o ningún editor lo leerá.

Puedes confiar en quien te hable de lo difícil que es vender, en quien te proponga un número concreto de ejemplares que como mucho serán 100, en quién te proponga librerías con nombre y dirección aunque sean pocas, y sobre todo, confía en quien te diga que va a trabajar contigo codo a codo, proponiéndote presentaciones, charlas, acciones concretas donde tú puedes ir con tus libros, quédate con quien te diga que vas a tener que mover el culo y promocionar tu propio libro, que vas a estar en las ferias del libro de tu ciudad y en los pueblos colindantes pero no en el Retiro ni en las Ramblas.

Todo eso es el mundo real y así están funcionando pequeñas editoriales que apuestan por autores noveles, casi desconocidos en sus propias ciudades, desconocidos por completo para el resto del mundo.

Es el primer paso para publicar, para darte a conocer y para tener tu libro en las manos.

Que vayas a más va a depender de ti, de tu talento y de tu trabajo, pero esa editorial, es el mejor trampolín que tienes para comenzar a publicar en papel y cumplir el sueño de ver tu nombre en las estanterías de tu librería favorita.

Y si te animas a publicar con una editorial, ya sabes que puedes contar con ACEN.

¡Ah! junto con tu manuscrito, no olvides la carta de presentación (Aquí te indicamos cómo hacerlo). Puedes enviarlo a info@aceneditorial.es

 

Nina Peña Pitarch
Nací en Castellón, en 1970. En 2016 publiqué mi primera novela “¿Cómo que a qué huelen las nubes?” un libro divertido y feminista sobre mujeres de hoy.
Desde entonces he publicado varias cosillas en Amazon y colaboro con diferentes medios.
Con “Rosa de los vientos”, mi segunda novela, me adentro en la intimidad de las escritoras noveles; en los miedos, sueños, esperanzas y en la superación constante que toda creación conlleva.
Con mi trabajo trato de afianzarme  dentro del panorama nacional junto a toda una nueva generación de escritores independientes que luchamos por ser leídos.

NINA PEÑA PITARCH
Carta de presentación

Cómo redactar una carta de presentación para una editorial

FIN. Qué palabra más emocionante cuando la pones al terminar de escribir ese manuscrito que tanto tiempo te ha llevado. Experimentas una mezcla de sentimientos encontrados, y tienes ganas de contárselo a todo el mundo, de que lean esa historia, esos poemas o esos pensamientos. Pero… ¿Cómo haces para que ese manuscrito se convierta en un libro, que llegue a las librerías y que lo lea todo el mundo? Está claro, enviárselo a una editorial.

Las editoriales reciben bastantes manuscritos en una jornada de trabajo. Todos, aunque fueran igual de buenos, no los podrían publicar (cuando digo publicar, me refiero a editar, no a autoeditar o coeditar. De esto hablaré en otro post). Y a menudo, las editoriales no tienen tiempo de leer todos esos manuscritos para decidir si los publican o no, y a veces caen en el olvido sin ni siquiera haberlos valorado.

Entonces ¿Cómo hacemos para que una editorial lea y valore nuestro manuscrito? ¿Por qué debería una editorial empezar a leer el nuestro, y no los otros que le han llegado? Para eso está la carta de presentación.

Muchas veces, la carta de presentación es suficiente para que una editorial se interese en la publicación de tu obra. Por eso debemos poner nuestros 5 sentidos en ella.

Aquí te doy unos cuantos consejos para redactarla, espero que te sean de utilidad:

  1. Brevedad: recuerda que llegan muchas propuestas y a menudo no da tiempo a valorarlas todas con minuciosidad. Entre 2 y 5 páginas estaría bien.
  2. Importante: Cuida tu ortografía y gramática. Una carta con faltas y mal redactada, puede hacer que la editorial ya no quiera leer tu manuscrito.
  3. Original: tu carta tiene que destacar sobre las demás, ha de llamar la atención de esa persona que la lee, que probablemente sea el filtro más importante que tengas que pasar para que la editorial valore en serio la publicación de tu manuscrito.
  4. Claridad: si se contacta por primera vez con la editorial, al enviar el correo electrónico, se tiene que poner en el apartado “Asunto” : “Manuscrito para consideración” (nunca el nombre del proyecto).
  5. Preséntate: La editorial quiere saber quién eres. Es importante que sepa de dónde eres, tus datos de contacto, a qué te dedicas, qué vinculación tienes con el mundo de la literatura, si has ganado algún premio o has publicado algo con anterioridad. También quiere saber tu disponibilidad y ganas que tu libro se publique, es decir, si tienes tiempo e ilusión para presentaciones, firmas y promociones.
  6. Presenta tu obra: indica a qué género, público, rango de edad, va dirigida, así como en qué se diferencia de las ya publicadas hasta el momento.
  7. Vende tu obra a la editorial: es interesante hacer ver al editor/a que la publicación del libro va a generarle beneficios económicos (al fin y al cabo, las editoriales son empresas, jejeje). Para ello, es importante facilitar la promoción del libro al editor/a y más si se publica por primera vez. Por ejemplo: es imprescindible saber si el autor/a tiene amistades, contactos que estarían interesado/as en comprar el libro si éste se publicara, o incluso, si tiene alumnos y alumnas que potencialmente pueden adquirir el libro.
  8. Redacta una sinopsis atractiva de tu obra: termina de motivar a la editorial para que lea y valore tu obra.
  9. Si quieres puedes adjuntar tu obra, o unos capítulos de ésta. Pero también puedes optar por poner en la carta, que si desean leerla, estarás encantado/a de enviársela.
  10. Y por último: mencionar también las reseñas, críticas o entrevistas de sus trabajos previos: prensa, páginas literarias en Internet, blogs…

 

Espero que estos consejos te hayan sido de utilidad y que pronto recibamos tu carta de presentación.

Y recuerda: si ya tienes terminada tu obra y redactada tu carta de presentación, tienes todo lo necesario. Es el momento de enviarla a la editorial.

En ACEN estaremos encantados de recibir tu manuscrito junto con tu carta de presentación: info@aceneditorial.es

Publica tu libro con ACEN Editorial, en Castellón

Marta Senent Ramos
Me podría definir como Editora, escritora, emprendedora o incluso como investigadora especializada en temas de género, arte y diversidad funcional. Pero creo que prefiero hacerlo como entusiasta de la vida y apasionada por el mundo de la literatura. Mi lema en la vida es como dice Albert Espinosa: Si crees en los sueños, ellos se crearán.

MARTA SENENT RAMOS